Volumen 16 - carta nº 189
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De JUAN VALERA |
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A MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO |
Madrid, 29 julio [1901]
Mi muy querido amigo Don Marcelino: La carta de Vd. del 21 me trajo mucho contento con las buenas nuevas de su salud y de su incesante actividad literaria. Impaciente y muy curioso aguardo la publicación del tomo con el discurso sobre los romances, sobre el cual me complaceré yo en escribir, para El Imparcial, uno o dos artículos.
En extremo me lisonjea que mis Ecos Argentinos hayan entretenido a Vd. un rato.
Sigo escribiendo para La Ilustración sobre la poesía lírica y épica en la España del siglo XIX. En el número que saldrá mañana es casi seguro que aparecerá el artículo VIII, pues ya he corregido las pruebas. Celebraré que no le desagrade a Vd. y que esté Vd. conforme con mis juicios. Aunque sea en cifra y por estilo conciso y digno de Tácito, terminaré este trabajo con dos artículos más, el IX y el X. Temo que los directores de La Ilustración se cansen de que mi trabajo cunda tanto y yo no quiero cansar a nadie. En todo el mes de agosto habré yo concluido. Se lo aviso a Vd. para que escriba sus artículos sobre el teatro, empresa fácil para Vd. y que los directores y lectores de La Ilustración y el público en general habrán de agradecerle no poco. Dichos artículos de Vd. pudieran empezar a publicarse en septiembre. Y como Vd. tiene estilo más sintético que yo y divaga menos, acaso podría encerrar todo su asunto en cuatro artículos o a lo más en media docena de las dimensiones de los míos.
En el alma me alegro de que la gran biblioteca del señor Serra no quede en proyecto y venga al fin a realizarse. Acaso me atreva yo a hacer lo que Vd. me indica, encargándome de la inclusión, reunión y coordinación en dicha biblioteca de los poetas líricos y épicos del siglo XIX; mas para ello tendría yo que modificar, ampliar y ordenar mejor los artículos en La Ilustración publicados. Tales como están, y acompañados de una advertencia preliminar, pueden servirme antes como introducción para una obrita enteramente popular y muy barata, que contenga, en dos tomos o en tres a lo más, a dos pesetas cada uno o a peseta y media, si cabe, lo más selecto, ameno, fácil y grato de leer, hasta para las mujeres más evaporadas y menos literarias, de cuanto en España se ha compuesto en verso desde fin de 1800 hasta fin de 1900. Esto no se opone, antes dispone, para la publicación del tomo o tomos de la biblioteca, de lo cual hablaremos cuando Vd. venga por aquí. Entre tanto, en ratos de ocio en que nada pierdan los útiles y agradables trabajos de Vd., le agradeceré yo que me indique los versos que le parezcan más a propósito para mi colección selecta, en la inteligencia de que han de ser pocos, de los que pequen menos contra el gusto más acendrado y de los que sean más ligeros que graves y más amorosos o graciosamente descriptivos que filosóficos, políticos o llenos de pompa exuberante.
No bien salgan esas disertaciones que Vd. me anuncia, escritas por el Sr. Asín sobre la filosofía de Algazel, me proporcionaré un ejemplar y le leeré con gusto, empezando por el prólogo de Vd., que será bueno, como todo lo suyo.
El viernes 26 tuve la gratísima satisfacción de ver (o de semiver) a mi hijo Luis, a mi nuera y a mi segundo nieto, nacido en China. Los tres han llegado en dicho día, a las once de la mañana, en el tren expreso de Barcelona. Vienen muy bien de salud y contentísimos de hallarse otra vez en la patria.
Adiós, y creame siempre su cariñosísimo y buen amigo
Juan Valera
Valera - Menéndez Pelayo , p. 565-566.