Volumen 6 - carta nº 131
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De JUAN VALERA |
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A MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO |
Lisboa, 19 junio 1883
Mi querido amigo Menendez: He recibido la carta de Vd. del 15. Veo por ella que está bien de salud. Yo no sé lo que tengo: pero me caigo de fatiga, dejadez y abandono. Me siento viejo é incapaz de todo. Me bullen en la cabeza mil proyectos literarios. Nunca he compuesto tantas y tantas cosas, allá en mi interior, y por manera vaga, informe y confusa, y sin embargo no me pongo á la obra ni acierto á escribir una sola cuartilla.
¿Es enfermedad de la que podré sanar ó vejez de la que ya no se sana? Allá veremos. Muy receloso ando de que mi mal sea incurable. Padezco de lo que Albareda llamaba mi murria : pero ahora, como nunca, por su intensidad y por su duracion.
Debe proceder de causas físicas, que hasta ahora, aunque destruyen la actividad de mi alma para escribir, no empañan la limpieza serena del pensamiento. Ni la vida, ni el mundo, ni Dios me parecen mal. Todo lo veo bueno y hermoso hasta donde es posible. Sigo optimista, y todo mal, todo disgusto, todo dolor mío, ó me parece cosa de poca importancia, de que es ridículo é injusto quejarse, ó castigo de alguna tonteria, pecado, error ó imprudencia. En suma, estoy bien avenido con todo y sólo de mí me quejo: pero la murria no se va.
Si lograse desecharla, escribiria yo novelas, diálogos, cuentos, filosofias y notas á los discursos místicos, y una serie de articulos sobre las cuestiones estéticas de realismo, etc, que ahora tanto se agitan, y sobre las cuales, á mi ver, se dicen tantos disparates.
Usted que no tiene murria y que es joven y tiene tan largo y bello porvenir, debe escribir y aprovechar la vida, y el claro, alto y grande entendimiento que le dieron los cielos.
Escriba Vd. una serie de articulos sobre los portugueses. Éste será un curioso libro.
Escriba el arte poética en versos por el estilo de los de las Epístolas á Horacio y á los Santanderinos.
Escriba, por último, la Historia literaria de la Peninsula.
Enviaré á Vd. A Musa em ferias de Guerra Junqueiro, que desea Vd. leer.
Ya envié un ejemplar á Núñez de Arce.
Me parece bien que envíe Vd. un ejemplar de sus Poesías a Cristobal Ayres.
La Coronado tiene ya ejemplar que le regalé yo: pero, como está algo cargada de que Vd., á quien dió ella sus desatinos literarios, nada le haya enviado, ruego á Vd. que, para desenojarla, le envíe algún libro suyo: la historia de las ideas estéticas, pongo por caso, cuando salgan a luz.
¿Quién es Juan Montalvo y qué piensa Vd. de Juan Montalvo que me ha enviado un ejemplar de sus Siete tratados con una carta finísima? Algo de los Siete tratados he leído ya. Del fondo no sé qué pensar aun. De la forma pienso bien. El hombre es original y extraño, á veces, pero se conoce que sabe la lengua, y nuestros clásicos, y mucho de los latinos y griegos. Creo que propende á imitar á Miguel Montaigne.
Me pregunta Vd. si he leído á Nona, y respondo que no. Yo soy de opinion que á los vivos debe uno juzgarlos con la mayor indulgencia; pero que á los muertos conviene hacerles justicia. Ya no se les perjudica, y no está de mas quitar trastos inútiles y poco dignos del altar de la Gloria. Selgas valía poco: Menos valía sin duda Ayala: pero Selgas valía poco. ¿Qué mal se les hace ya con decirlo? Si uno no lo dice, el público lo dirá implícitamente, olvidandolos y no leyéndolos.
Son mas por cierto las baratijas que hay que arrojar del altar de la Gloria, que los primores antiguos y olvidados que debemos llevar á él como en ofrenda: pero tambien hay de esto último, y yo pongo en la cuenta las obras de Serafín Calderon, que aplaudo se reimpriman. De Dn. Agustín Duran, de Mora, de Alcalá Galiano, y de otros asi, bien se podría resucitar bastante bueno, que se vá olvidando injustamente.
En suma, críticos, editores é historiadores literarios, tienen mucho que hacer para poner en su lugar autores y obras de lo que vá de siglo y hacer que se diga con verdad
Justa di gloria dispensiera é morte
En España, más que en país ninguno, por lo apasionados que somos, es menester este jaleo de crear, destruir y rehacer reputaciones póstumas. Algo ha hecho Vd. ya de esto. Casi se puede decir que nos ha dado Vd. á Cabanyes. Y en punto á rebaja, ya ha dado Vd. su merecido á Martínez de la Rosa.
Y no se diga que en esto de rebajar somos crueles: más cruel es el público pasando de un extremo á otro. Para ello no aguarda á veces á que el autor muera: Testigo Zorrilla, con quien es el público, mas que severo, injusto é ingrato, aunque le dé pensiones.
Entreveo y preveo por los periódicos que es ó será casi segura la eleccion de Castro y Serrano para la Academia. ¿Quiere Vd. creer que no he leído nada suyo?
Vd. que todo lo lee, ¿qué piensa de Castro y Serrano?
Si tiene Vd. ocasion y no le molesta procureme y envieme un ejemplar del discurso del Padre Ceferino.
Me pide Vd. que le diga cosas de aquí. ¿Qué he de decirle de aquí, donde nada sucede?
Aun no hace calor. Este clima es delicioso. Iremos, sin embargo, á Cintra á fines de este mes ó a principios de julio. Mi sobrina Antoñita está con nosotros. Ella y mi mujer envían á Vd. cariñosas expresiones.
Créame usted su afmo y buen amigo
J. Valera
Valera - Menéndez Pelayo , p. 171-173.