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Volumen 8 - carta nº 337

De JUAN VALERA
A   MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO

Bruselas, 12 abril 1887

Mi muy querido amigo Menéndez: Aunque hace días que recibí la carta de Vd. del 3, he aguardado para contestara que vuelva Vd. de Barcelona. Supongo que cuando llegue esta carta a Madrid Vd. estará ya de vuelta. Catalina me ha escrito, y estoy muy contento, porque me promete en su última publicar en tomo los Apuntes a escape. Yo le envié, días ha, la carta-dedicatoria a Alarcón. Mucho celebraré que así dicha carta como el artículo X, que habrá salido ya en la Revista, no desagraden a Vd.

Ahora está ahí Dª. Emilia Pardo Bazán. Espero que esta señora ni íntimamente tendrá el menor enojo contra mí. Su libro despertó en mí la gana de escribir y el espíritu de contradicción, pero yo creo que la trato siempre muy bien, y no sólo por galantería, sino porque, con toda verdad, creo que es mujer de mucho talento. La única cosa que he tenido tentaciones de decir, que tal vez la hubiera enojado, y por eso no la he dicho, es que en su defensa y entusiasmo por el naturalismo hay cierto prurito, acaso inconsciente, de adular a Zola y comparsa, haciéndose popular en Francia. Pero, en fin, aunque esto sea, yo lo hallo natural. Si yo lo hubiera dicho, lo hubiera dicho como quien afirma una cosa, y no como quien la censura. Yo me alegraré de que, ya sea de un modo, ya de otro, nuestros pensamientos y nuestros escritos se conozcan más en Francia.

Yo mismo, si no fuera porque con los extranjeros mi orgullo patriótico, más que mi orgullo personal, me hace tímido y arisco, hubiera tratado, en varias veces que he estado en París, de conocer a los literatos de allí; pero la opinión tal vez exagerada, que tengo de la vanidad y petulancia de los franceses, no me lo ha consentido.

Veo que todos los periódicos celebran mucho el discurso de Pidal, en su recepción en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Déle Vd. de mi parte cordial enhorabuena, y dígale que me envíe un ejemplar, si aun tiene alguno, y quiere. Yo le agradeceré y le leeré con gusto. Sólo he leído pedazos.

A Cánovas déjele Vd. ya. No quiero que la buena amistad que Vd. me tiene le impulse a molestar a Cánovas intercediendo por mí. No estoy quejoso, pero extraño que Cánovas, que siempre fué amable conmigo, no me haya escrito una palabra, ni para negarme lo que tan cariñosa y cortésmente yo le pedía.

Tengo mil planes y proyectos de escribir. Si la salud no me falta, algo realizaré. No olvidaré la Metafísica a la ligera.

Supongo que Vd. aprobará lo que digo en el artículo X sobre el valor, la importancia y significado de la literatura, y verá en aquello el resorte patriótico que nos debe mover a escribir. Creo que es la idea mejor de todos los Apuntes, pero la que va expresada más de paso y más confusamente.

Adiós, y créame siempre su afmo. y buen amigo

J. Valera

 

Valera-Menéndez Pelayo , p. 366-368.