91
AGS, Est., leg. 32, f. 93.
92
AGS, Est., leg. 22, ff. 16-17.
93
AGS, Guerra Antigua, leg. 1317, f. 105.
94
AGS, Guerra Antigua, leg. 33, f. 88.
95
AGS, Guerra Antigua, leg. 35, f. 32.
96
AGS, Guerra Antigua, leg. 24, f. 18.
97
En 1545 G. B. Belluzzi escribió el primer tratado de fortificaciones de tierra, donde señalaba la conveniencia de este material a pesar de su rápido desgaste. El tratado en copias manuscritas, pues no se publica hasta 1598, tuvo bastante difusión, influyendo muy probablemente en el que escribió Marchi en 1555. Ver LAMBERINI, D., «Giovan Battista Belluzzi, il trattato delle fortificazioni di terra» en BORSI, F. y otros, Il Disegno interrotto, Trattati medicei d'architettura, Florencia, 1980, pp. 379. También en CÁMARA MUÑOZ, A., Fortificación y ciudad en los reinos de Felipe II, Madrid, 1998, p. 33.
El propio Cristóbal de Rojas, años más tarde continuará observando la fragilidad de los muros de piedra para resistir el fuego de las armas: «Dando la bala en un sillar, demás de cascarlo y romperlo, atormenta aquel sillar, y a los demás que están alrededor de él, por ser cuerpo grande...»
, ROJAS, C. de, Tres tratados sobre fortificación y milicia, Madrid, 1985.
98
AGS, Guerra Antigua, leg. 25, f. 76. También citado por SOJO y LOMBA, F., «El Capitán Luis Pizaño...», ob. cit., en IDOATE, F., Las fortificaciones de Pamplona..., ob. cit., pp. 54-158. Y en PORRAS GIL, C., La organización..., ob. cit., pp. 289-334.
99
AGS, Guerra Antigua, leg. 26, f. 45; leg. 48, f. 1.
100
SOJO y LOMBA, F., «El Capitán Luis Pizaño...», en ob. cit., Instrucciones dadas al virrey el 22 de mayo de 1542, apéndice XVII, pp. 448-605.