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Bárbara Blomberg

Drama en cuatro actos, en verso

Patricio de la Escosura

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PERSONAS



El EMPERADOR DON CARLOS V.
D. LUIS QUIJADA, Señor de Villagarcía.
ROBERTO,caballero Alemán.
BLOMBERG, anciano.
FEDERICO, criado anciano.
LA DUQUESA DOÑA BLANCA.
BÁRBARA BLOMBERG.
Un PASTOR protestante.
Dos CONJURADOS que hablan.
Un PORTERO.
CABALLEROS; CONJURADOS; GUARDIA; PUEBLO.

La escena es Ratisbona y sus inmediaciones a mediados del siglo XVI.

Acto primero

(Dividido en dos cuadros.)

Primer cuadro

Salón regio. Mesa con papeles. Sillón.

Escena I

El EMPERADOR, sentado; QUIJADA.

EMPERADOR D. CARLOS V

(Leyendo.)

«El fuego de la herejía
se extiende con rapidez;
de Lutero la altivez
se acrecienta cada día.»
D. LUIS QUIJADA
¿Eso escribe el de Maguncia?
5
¿De Cleves con sus parciales
no dice...?
EMPERADOR D. CARLOS V
Los desleales
que están en armas me anuncia.
D. LUIS QUIJADA
Tal vez vuestra compasión
alienta al vil enemigo.
10
EMPERADOR D. CARLOS V
Sólo difiero el castigo
para mejor ocasión.
Dejadme vos que yo acabe
de amansar bien al francés,
y no dejaré en un mes
15
quien de rebelde se alabe.
Con capa de religión
por Príncipes feudatarios
se han vuelto nuestros contrarios,
poniéndose en rebelión.
20
Si en el Duque de la Marca
han visto nuestra clemencia,
en Cleves la diferencia
verán del padre al Monarca.
D. LUIS QUIJADA
Ese Duque, gran señor,
25
podrá servirles de ejemplo
a los que, huyendo del templo,
adoran a Belfegor.
EMPERADOR D. CARLOS V
Tal vez le habrán destrozado
los tercios que allá envié.
30
D. LUIS QUIJADA
Siendo así, la santa fe
un gran triunfo habrá ganado.
EMPERADOR D. CARLOS V
En Francia, Quijada, está
la fuente de este veneno:
Francisco, y no el Sarraceno,
35
asolando a Hungría va;
Francisco mina el imperio,
armas da a la rebelión;
es Francisco, en conclusión,
el que incendia este hemisferio.
40
Concédame a mi la Dieta,
a que en tres días iré,
un subsidio; y por mi fe
que pondré la Europa quieta.
¿Vinieron nuevas de España?
45
D. LUIS QUIJADA
Ya tal vez habrán venido.
EMPERADOR D. CARLOS V
Idlo a ver.
D. LUIS QUIJADA
Seréis servido.
No haberlas es cosa extraña.

(Vase.)

Escena II

EMPERADOR D. CARLOS V
Sí tres días nada más
y parto luego a la Dieta;
50
y tú, Alemania la inquieta,
tus crímenes pagarás.
Tú, mi Blanca, llorarás...
¡Qué! ¿A mil pueblos mandaré
y a mí solo no podré...?
55
Entrambos mundos temblarme,
y una mujer sujetarme...
bueno fuera por mi fe.

Escena III

El EMPERADOR. QUIJADA, con varios pliegos que pone en manos del EMPERADOR, quien abre algunos, y le da otros para que él los lea, lo que verifica.

EMPERADOR D. CARLOS V
Nada nuevo. Todo en paz
en Castilla: gloria a Dios.
60
¿Qué dicen esas, Quijada?
D. LUIS QUIJADA
En la Cortes de Monzón
se ha jurado y proclamado
al Príncipe mi señor.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Acordaron los subsidios
65
que en mi nombre les pidió?
D. LUIS QUIJADA
Cuanto pedisteis concede
la Corona de Aragón.
EMPERADOR D. CARLOS V
De lealtad fue modelo
siempre mi pueblo Español:
70
trocara por su corona
cuantas el Cielo me dio.
Seré dichoso, Quijada,
lo aseguro por mi honor,
si depuesta la diadema
75
tengo en España un rincón.
D. LUIS QUIJADA
¿Y qué fuera de la Europa,
si la abandonarais vos?
EMPERADOR D. CARLOS V
Francisco se la tragara,
y por eso no me voy.
80
Mas vendrá un día, lo espero,
en que cese ese temor;
y entonces..., acaso sueño,
pero ensancho el corazón:
Entonces, sin otra corte,
85
que algún pajecillo y vos,
sin cuidarme de otro asunto
que del Cielo y la oración,
descargado de este peso
de que ya abrumado estoy,
90
esperaré en el retiro
que me llame a cuentas Dios.
D. LUIS QUIJADA
La vida de un ermitaño
vuestra majestad pintó.
EMPERADOR D. CARLOS V
Trocar la lanza, Quijada,
95
que a cien pueblos sometió
por un rosario; y dos mundos
por estrecha religión:
dejar de grado riquezas,
gloria, renombre, esplendor
100
y trono, cuando su ceño
nunca el hado me mostró.
Tal vez sería el primero
que lo hiciera sin dolor.
D. LUIS QUIJADA
Aquel en cuyos dominios
105
no se pone nunca el sol...
EMPERADOR D. CARLOS V
Mira en la celda de un fraile
el término a su ambición.
Veinte años hace que esclavo
en dorados grillos soy;
110
cuando en paz con los extraños
los propios en rebelión;
y cuando quietos mis pueblos
de ajena guerra el horror.
¡Cuántos colmé de favores
115
que después... Vos sólo sois,
acaso, a quien puedo amigo
llamar y no adulador.
D. LUIS QUIJADA
Curará vuestra pintura
la más inmensa ambición.
120
EMPERADOR D. CARLOS V
Sois muy honrado, Quijada:
del que ambicioso nació,
ni la experiencia consigue
calmar el loco furor.
Ved si Bárbara ha venido.
125
D. LUIS QUIJADA
Esperando está.
EMPERADOR D. CARLOS V
Pues vos
decidle que venga al punto.
D. LUIS QUIJADA

(Aparte.)

¡Loco está con su pasión!

(Vase.)

Escena IV

EMPERADOR D. CARLOS V
Hasta a su mejor amigo
engaña un Emperador.
130
Los que en los otros deslices,
en un Rey crímenes son.

(BÁRBARA seguida por un criado con un arpa que deja en la escena, retirándose inmediatamente.)

Escena V

El EMPERADOR. BÁRBARA.

EMPERADOR D. CARLOS V
Muy triste, Bárbara, estáis.
BÁRBARA BLOMBERG
Como siempre, mi señor.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Qué tenéis? ¿Qué ambicionáis?
135
Hablad, no tengáis temor:
concedo cuanto pidáis.
BÁRBARA BLOMBERG
No tengo yo que pediros.
Contenta estoy con mi suerte.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Y a qué son esos suspiros?
140
¿Esa palidez de muerte?
BÁRBARA BLOMBERG

(Desentendiéndose.)

Blanca me envía a deciros
que ha menester veros hoy.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Hoy no más? Por verla a ella
yo siempre anhelando estoy.
145
¿Qué quiere mi Blanca bella?
BÁRBARA BLOMBERG

(Sacando un billete.)

Un billete a daros voy
que tal vez explicará
lo que yo decir no sé.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Tomando el billete.)

El papel me lo dirá.
150

(Lee.)

Esta noche a verla iré
y todo se arreglará.
Bárbara, el arpa tomad
con que prodigios hacéis.
Tomadla, os ruego, y cantad:
155
mis penas aliviaréis.
BÁRBARA BLOMBERG

(Tomando el arpa.)

¿Qué quiere su Majestad?
EMPERADOR D. CARLOS V

(Sentándose)

Una canción amorosa,
cualquiera, la del bajel
cantadme que es primorosa.
160
BÁRBARA BLOMBERG
Está bien. (Aparte.) ¡Suerte cruel!
No me faltaba otra cosa.

(BÁRBARA se dispone a tocar. QUIJADA entra.)

Escena VI

DICHOS, y D. LUIS QUIJADA.

D. LUIS QUIJADA
Perdone su Majestad
si le vengo a interrumpir.
Son de Maguncia...
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Pues cómo
165
si ha un instante recibí...
D. LUIS QUIJADA
Hora ha llegado un correo.
EMPERADOR D. CARLOS V
Es fuerza oíros, en fin.
Vos, Bárbara, aquí esperadme,
y vos, Quijada, venid.
170

Escena VII

BÁRBARA BLOMBERG
¡Un correo de Maguncia!
¿Qué nuevas pudo traer?
Sin poderlo comprender
algo funesto me anuncia.
Si el de Cleves no renuncia
175
a su loca pretensión
es cierta la perdición
de entrambos, ¡ah, Dios eterno,
un preludio del infierno
es mi triste condición!
180

(Apóyase en el arpa, y quédase como absorta.)

Escena VIII

BÁRBARA. ROBERTO.

(Éste aparece en la puerta introduciéndose furtivamente en la estancia, que examina con la vista para asegurarse de que BÁRBARA se halla sola.)

ROBERTO

(En la puerta.)

Es ella...; ¡perjura! No hay nadie con ella.

(Llégase a BÁRBARA y la ase del brazo.)

BÁRBARA BLOMBERG
¡Roberto! ¡Dios mío!
ROBERTO
Salgamos de aquí.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Quién hasta palacio te trajo?
ROBERTO
Mi estrella.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Qué buscas?
ROBERTO
Lo mío.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Qué quieres?
ROBERTO
A ti.
BÁRBARA BLOMBERG
¿No sabes que el César está en Ratisbona?
185
¿Ignoras que es esta...
ROBERTO
Su estancia: lo sé.
Aquí sus hazañas, su gloria corona,
robando a un proscrito, malvada, tu fe.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Roberto, qué dices? ¿Yo serte traidora!
ROBERTO
¿Negarlo pretendes y viéndolo estoy!
190
BÁRBARA BLOMBERG
¡Si vienen...
ROBERTO
¡Qué importa! Tú sígueme ahora,
infiel, o lo juro, de aquí no me voy.
BÁRBARA BLOMBERG
Vete: de tu hermana te ampara. Te sigo:
en breve a tu lado, mi bien estará.
ROBERTO
Bárbara, yo salgo o muerto, o contigo.
195
BÁRBARA BLOMBERG
Al César espero.
ROBERTO
También le veré.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Tú verle, insensato! ¡Tú verle, proscrito!
Roberto, al verdugo tu cuello darás.
ROBERTO
Ya tú me vendiste.
BÁRBARA BLOMBERG
Que no, te repito.
ROBERTO
¡Pues qué...!
BÁRBARA BLOMBERG
Te lo juro.
ROBERTO
¿Qué pruebas me das?
200
BÁRBARA BLOMBERG
Mil: las que tú quieras; mas hora imposible
será que te diga... primero es huir.
Tu vida, Roberto, en riesgo terrible
está: no descanso sin verte salir.
ROBERTO
En vano me arguyes: o muerto, o contigo,
205
lo sabes, es vano conmigo luchar.
Podrá aniquilarme destino enemigo,
mas nunca mi frente soberbia humillar.

(Siéntase en el sillón del EMPERADOR.)

¿Me ves que tranquilo? Pues sé que esta silla
se puede en cadalso tal vez convertir.
210

(Pone la mano de BÁRBARA sobre su corazón.)

Mira: no palpita, y está la cuchilla
pendiente de un hilo. ¿Me quieres seguir?
BÁRBARA BLOMBERG
¡Ah, calla! Te gozas en darme tormento.
ROBERTO
Escucha primero, y escoge después.
Mi riesgo en quedarme, lo miro y lo siento...
215
BÁRBARA BLOMBERG
Huye, desdichado, puesto que lo ves.
ROBERTO

(Desentendiéndose.)

Carlos ha vencido: rebeldes nos llama.
Venciendo, mi nombre se hiciera inmortal:
vencido me aguardan el hierro y la llama:
mas verte traidora será mayor mal.
220
Allá en los combates, tu nombre querido,
en sueños, despierto, contino decía:
y nunca, lo juro, temí de tu olvido:
tan pura tu llama juzgué cual la mía.
Y cuando en el campo miré a mil valientes
225
en vanos esfuerzos ¡ay Dios!, perecer...
BÁRBARA BLOMBERG
¡Oh Cielos, mi padre!
ROBERTO
Ya tú lo presientes.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Murió?
ROBERTO
Más valiera: le he visto prender.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y dónde se encuentra? ¿Qué es de él? ¿Qué le hicieron?
ROBERTO
Lo ignoro: mas debe vivir en prisión.
230
Muy pocos conmigo salvarse pudieron...
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y quieres muriendo doblar mi aflicción!
ROBERTO
Pues vente conmigo.
BÁRBARA BLOMBERG
Mi padre, Roberto...
ROBERTO
El Cielo conoce si lloro por él.
BÁRBARA BLOMBERG
Yo quiero salvarlo, si acaso no es muerto.
235
ROBERTO
¿Y cómo?
BÁRBARA BLOMBERG
Rogando; que el Rey no es cruel.
Perdón a mi padre dará generoso.
ROBERTO
¡Ingrata!, y olvidas en tanto mi afán.
BÁRBARA BLOMBERG
No vete, y te juro por Dios poderoso,

(Ruido de pasos: el EMPERADOR y QUIJADA aparecen en la puerta del foro. ROBERTO se retira tranquilamente a un lado del proscenio.)

mañana... ya es tarde; Roberto, aquí están.
240

Escena IX

El EMPERADOR, QUIJADA, BÁRBARA y ROBERTO.

EMPERADOR D. CARLOS V

(A QUIJADA en la puerta.)

Derrotado está el de Cleves,
Quijada, con sus parciales:
han de probar mi justicia,
pues burlaron mis piedades.
Las causas de los herejes
245
al Arzobispo se pasen;
las de los otros rebeldes
que hoy se vean, y hoy se fallen.

(El EMPERADOR se adelanta, QUIJADA permanece en la puerta como esperando sus últimas órdenes.)

(A BÁRBARA.)

Preparar podéis el arpa
para cantar...¡qué semblante!
250

(Reparando en ROBERTO.)

¿Qué tenéis?... ¿Y vos quién sois,
que entráis donde no entra nadie?
BÁRBARA BLOMBERG

(Aterrada.)

Señor...
EMPERADOR D. CARLOS V
A vos no pregunto.

(A ROBERTO.)

Decid quién sois al instante.
ROBERTO
Soy rebelde y luterano.
255
EMPERADOR D. CARLOS V
¡Y aquí venís a insultarme!
D. LUIS QUIJADA

(Desde la puerta.)

¡Ola! ¡La guarda! Venid
Pesarale del alarde.
EMPERADOR D. CARLOS V

(A QUIJADA.)

¡Por qué así llamar la guarda?
¿No basto yo a castigarle?
260
D. LUIS QUIJADA
Mi obligación, gran señor...

(La guarda entra en la escena.)

EMPERADOR D. CARLOS V
Era callar. Ya llevadle.
D. LUIS QUIJADA

(A la guardia.)

Desarmad a ese rebelde
y en la torre se le guarde.

(La guardia rodea a ROBERTO que se deja desarmar impasible.)

BÁRBARA BLOMBERG

(Saliendo tras de los que se llevan a ROBERTO.)

Señor, que es deudo de Blanca.
265
EMPERADOR D. CARLOS V

(Cuando ya BÁRBARA se fue.)

Su nombre basta salvarle.

(El EMPERADOR echa a andar detrás de la guardia que ya ha salido de la escena.)

Segundo cuadro

Oratorio de la DUQUESA DOÑA BLANCA. Altar o mesa con crucifijo. Reclinatorio.

Escena I

BLANCA de rodillas en el reclinatorio.

DUQUESA DOÑA BLANCA
En ti , Divino Señor,
que en esa cruz enclavado
como viste mi pecado
miras, también, mi dolor:
270
en ti espero, en ti confío;
si débil fui, me arrepiento,
borre el error de un momento
el acerbo llanto mío.
Perdona a una desdichada
275
débil mujer su delito,
pues ya el ánimo contrito
la ves a tus pies postrada.

(Breve pausa.)

(Levántase y se sienta.)

Sí, Carlos, la vez postrera
esta noche me verás:
280
en vano me rogarás:
encontrárasme severa.
No seré pura, inocente,
como lo fui hasta aquel día,
en que por desdicha mía...
285
Pero seré penitente.

Escena II

BLANCA, BÁRBARA desencajada.

BÁRBARA BLOMBERG
Blanca, Blanca, ruega a Dios
por tu cuñado y mi padre.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Virgen pura de Dios madre!
BÁRBARA BLOMBERG
Hoy van a morir los dos.
290
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Qué dices, Bárbara mía!
¿Tu padre a morir? ¿Roberto...
BÁRBARA BLOMBERG
Puedes llorarlo por muerto.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Mal haya mi suerte impía!
BÁRBARA BLOMBERG
Mal haya, amén, tu flaqueza,
295
tu ciego, tu torpe amor.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Tú también de mi dolor
acrecientas la crudeza?
BÁRBARA BLOMBERG
¿De dolor me hablas a mí!
¡A mí, que vivo penando!
300
¡A mí, por dama pasando
del César sólo por ti!
Blanca, Blanca, me has perdido;
y a Roberto, y a mi bien,
tú le has perdido también:
305
por ti a la muerte ha venido.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Con despecho.)

Yo he sido quien le llevó
a ser rebelde con Cleves.
BÁRBARA BLOMBERG

(Indignada.)

¡Cómo! ¡A acusarle te atreves?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Tu saña me provocó.
310
BÁRBARA BLOMBERG
Pues bien; por ti solamente
a palacio, Blanca, voy:
si a Roberto hallaron hoy...
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Hay hombre más imprudente!
BÁRBARA BLOMBERG
¿Prudencia a un enamorado,
315
y celoso pedir quieres?
Nuestro yerros de mujeres
a muerte le han condenado.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Vive aún?
BÁRBARA BLOMBERG
Si no le han muerto
los celos que le devoran.
320
DUQUESA DOÑA BLANCA
Si la sentencia demoran,
yo respondo de Roberto.
¿El César qué respondió?
BÁRBARA BLOMBERG
Que esta noche se le aguarde.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Pues entonces...
BÁRBARA BLOMBERG
Será tarde;
325
porque él mismo le prendió.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Pues tan presto...
BÁRBARA BLOMBERG
Va a morir.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Al menos no le oirán?
BÁRBARA BLOMBERG
Por demás le escucharán
si le dejaren decir.
330
El alma que allí se encierra,
tú, Blanca, no la conoces:
al César le dirá a voces
que quiere hacerle la guerra.
«Soy rebelde y luterano»,
335
al preguntarle quien era
respondió...
DUQUESA DOÑA BLANCA
De esa manera
no hay para él recurso humano.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y así con estéril llanto
le abandonas a su suerte?
340
¿Así al mísero a la muerte...
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Pues qué he de hacer, Cielo Santo?
BÁRBARA BLOMBERG
¿Qué has de hacer? Ir y arrojarte
de tu Monarca a los pies;
y sin que segura estés
345
de allí no has de levantarte.
Decirle: te di mi honra,
con ella mi corazón,
pues hora dame un perdón,
en precio de mi deshonra.
350
DUQUESA DOÑA BLANCA
Recuerda que soy casada;
y aunque está mi esposo ausente
no ha de faltar quien le cuente
una nueva desdichada.
Ir a palacio de día
355
es publicar mis amores;
darles peso a los rumores
que hay tal vez en contra mía.
Será imposible que venza
mi rubor de aquese modo:
360
pedírmelo puedes todo,
no que muera de vergüenza.
BÁRBARA BLOMBERG

(Arrebatada.)

No te detuvo al ceder
a tu ciega impura llama:
¿hoy que una vida te clama
365
te puede así detener?
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Traspasada de dolor.)

Tú mi amiga y compañera;
tú tan querida de mí:
¡me tratas, Bárbara, así!,
¡me ultrajas de esa manera!
370
BÁRBARA BLOMBERG

(Arrepentida.)

Yo, Blanca, no sé qué digo,
por padre y amante temo:
tal vez severa en extremo
me pude mostrar contigo.
Olvida ya mi furor,
375
te lo ruego aquí a tus pies:
por ti propia, Blanca, ves
a cuanto arrastra el amor.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Abrazándola.)

Ves aquí, Bárbara mía,
ven aquí sobre mi seno:
380
en que Dios inmenso y bueno
ha de salvarnos confía.
BÁRBARA BLOMBERG
Amiga, al César implora
y salvarasle la vida.
¿Qué negará a su querida,
385
si a sus pies la ve que llora?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Esta noche.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y si antes muere?
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Quieres que vaya a decir
mi flaqueza...
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y escribir
sin que nadie lo supiere?
390
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Breve pausa.)

Escribe y yo firmaré,
por más que hacerlo me cueste:
en un momento como este
por todo atropellaré.
BÁRBARA BLOMBERG
Aquí me espera un instante
395
en tanto que a escribir voy.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Temblando, Bárbara, estoy
por la suerte de tu amante.

Escena III

DUQUESA DOÑA BLANCA
Desdichada la mujer
que, llegándose a olvidar
400
de lo que juró guardar,
traspasare su deber.
Humillada se ha de ver
por cuanto en torno tuviere,
por lo que ella más quisiere,
405
como a mí me sucedió.
La que de sí se olvidó
vivir en paz nunca espere.

Escena IV

BLANCA, ROBERTO.

ROBERTO
Blanca, tus brazos me da.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Libre estás, hermano mío!
410
ROBERTO
Cuando ya morir pensaba.
Milagro fue del destino.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Que ventura, mi Roberto:
gracias al Cielo benigno.
¿Mas qué tienes? ¿Qué te aqueja?
415
ROBERTO
No sé, Blanca. El hado esquivo
con tal seña me persigue...
DUQUESA DOÑA BLANCA
Hoy te ha salvado propicio.
ROBERTO
Hasta en eso hay confusiones...
Mandarme a mí el César mismo
420
de su palacio a una torres,
de hierros cargarme y grillos;
y apenas paso allí un hora
abiertas las puertas miro...
¡Qué es esto, Blanca? ¿Qué es esto?
425
¿Quién ha obrado este prodigio?
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aparte.)

¡Si llegará a sospechar...!
ROBERTO
Respondes con un suspiro...
¿No te atreves a mirarme?
Pues ya el misterio adivino.
430
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aterrada.)

Roberto, ten compasión...
ROBERTO
¿Y quién de mí la ha tenido?
¿Esa, Bárbara, por quien
tal vez yo sólo respiro?
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aparte.)

¡Ah!, no sospecha de mí.
435
ROBERTO
Ella en tanto que el destino
me aleja a mí de la Patria,
me convierte en un bandido,
olvidando mis amores,
que tiene un padre proscrito:
440
padre, amante y honra ofrece
al tirano en sacrificio.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Detén la lengua, Roberto.
¿Dónde vas con tu delirio?
Nunca, Bárbara, en verdad,
445
más que a ti solo ha querido.
ROBERTO
Las voces de Ratisbona
no han llegado a tu retiro.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Bastan las voces del pueblo
para probar un delito?
450
Yo te afirmo su inocencia.
ROBERTO
Si con mis ojos la he visto
en palacio...¿me dirás
que mis ojos me han mentido?
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Y no puede, di, a palacio
455
llevarla honesto motivo?
Tú sabes cuán dulcemente
canta Bárbara: un prodigio
es con el arpa; y el César,
que no sé quien se lo dijo,
460
quiso oírla y la llamó.
¿Fuera cuerdo resistirlo?
En esto soy la culpada,
que ella negársele quiso.
ROBERTO
Blanca ¿es cierto?, ¿no me engañas?
465
DUQUESA DOÑA BLANCA
De ello el Cielo me es testigo.
ROBERTO
Te debo más que la vida.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Injusto con ella has sido.

Escena V

BLANCA, ROBERTO. BÁRBARA con un papel en la mano.

BÁRBARA BLOMBERG
¡Roberto! ¿No es ilusión?
ROBERTO
No te engañas, prenda mía.
470
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Ves como bien presentía,
amiga, mi corazón?
ROBERTO
Estás, Bárbara, llorosa,
desencajado el semblante.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Mil veces vio que a su amante
475
le daban muerte afrentosa.
ROBERTO
Libre estoy: como no sé,
temer amada es en vano.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Nada dices a mi hermano?
Mas, solos os dejaré.
480
BÁRBARA BLOMBERG
¿Por qué marcharte?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Un tercero
entre amantes no está bien.
Un dulce perdón prevén,
amiga, a tu caballero.

(Vase.)

Escena VI

BÁRBARA, ROBERTO.

ROBERTO
¿Qué es esto, señora mía?
485
¿Tan silenciosa conmigo?
Si es el desdén por castigo,
estáis por demás impía.
Culpada acaso os creí
por engañosa apariencia:
490
de mi estrella la influencia
acusad; pero no a mí.
En sí el delito la pena,
Bárbara hermosa, llevó:
más que vos padecí yo
495
imaginándoos ajena.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Más que yo, cruel Roberto,
más que yo a quien vida y fama...
ROBERTO
¿Y de mis celos la llama
no me hubiera también muerto?
500
¡Oh!, deja ya los enojos,
muéstrame grato el semblante:
antes de partir tu amante
su gracia lea en tus ojos.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Partir! ¿Y a dónde? ¿Por qué?
505
¿Tanto tiempo aquí has estado?
ROBERTO
El César me ha desterrado.
A dónde voy no lo sé.
BÁRBARA BLOMBERG
¿A dónde? A nuevos combates;
a peligros, a morir:
510
yo no podré resistir
de mi suerte a los embates.
ROBERTO
¿Por qué te afliges, mi bien?
Tras de las horas de afán
serenos días vendrán
515
y de ventura también.
Si cesa tu ceño adusto,
si es mío tu corazón...
BÁRBARA BLOMBERG
En dudar de mi pasión,
Roberto, ¿no eres injusto?
520
ROBERTO
Pues en teniéndote a ti
y a mi buena y fiel espada,
no le pido al Cielo nada:
feliz soy, Bárbara, sí.
Mañana donde quisieres
525
nos iremos a ocultar,
si esta noche en el altar
unirte conmigo quieres.
En cualquier rincón del mundo
felices los dos seremos.
530
BÁRBARA BLOMBERG
¡Ay que ya no lo podemos!
Media un abismo profundo...
ROBERTO
Y bien, yo quiero salvarlo.
¿Qué riesgo, qué inconveniente?
Dímelo tú solamente...
535
BÁRBARA BLOMBERG
¿Cómo puedes ignorarlo?
Soy católica, Roberto:
católica moriré;
y tú abjurando tu fe
a entrambos a dos has muerto.
540
ROBERTO
¿Qué importa esa diferencia?
Los dos a un Dios adoramos.
BÁRBARA BLOMBERG
Pero sujetos estamos
a muy distinta influencia.
ROBERTO
No, Bárbara; no lo digas:
545
tú eres mía, lo has de ser.
BÁRBARA BLOMBERG
No lo consiente el deber.
En vano ya te fatigas.
No puedo dejar de amarte,
mas amo sin esperanza.
550
ROBERTO
¿Lo que padezco no alcanza,
mi Bárbara, a desarmarte?
Si el lazo que une a los dos
así rompes, despiadada,
¿a quién, mujer desdichada,
555
unirte podrás?
BÁRBARA BLOMBERG
A Dios.
ROBERTO
A Dios tu labio perjuro
hará un falso juramento:
que siempre en tu pensamiento
ha de estar, ten por seguro.
560
Querrás olvidarme en vano
aún después que fuere muerto,
la sombre de tu Roberto
vendrá a pedirte esa mano...

(Toma la mano de BÁRBARA en que ésta conserva arrugado y oculto el papel y pasa del amor a la desconfianza; después de haberlo leído, rabia concentrada.)

BÁRBARA BLOMBERG

(Con angustia.)

Roberto, no me condenes.
565
ROBERTO
Hipócrita despreciable,
fementida, miserable,
¿de mirarme valor tienes!
BÁRBARA BLOMBERG
Inocente estoy.
ROBERTO
Es cierto.
La prueba la tengo aquí.
570

(Vuelve a leer.)

...Y pide gracia por mí.
Más valiera haberme muerto.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Está firmado el papel?
ROBERTO
De tu mano escrito está.
BÁRBARA BLOMBERG
No en mi nombre.
ROBERTO
Probará,
575
si la dejo, que me es fiel.
BÁRBARA BLOMBERG
Por el divino Señor
que aquí nos está mirando...
ROBERTO
Mujer, estás blasfemando,
no provoques mi furor.
580
BÁRBARA BLOMBERG
Ese papel está escrito
de mi mano; pero no...
ROBERTO
Pues dime quien lo dictó,
que saberlo necesito.
BÁRBARA BLOMBERG
No me preguntes, te ruego.
585
ROBERTO
No hay secretos para mí:
si tú no, Blanca...
BÁRBARA BLOMBERG

(Después de vacilar un momento.)

Yo fui.
Culpada soy no lo niego.
ROBERTO
Si la esposa de mi hermano
culpada fuera por suerte,
590
supiera darle la muerte
con aquesta propia mano.
BÁRBARA BLOMBERG
No, que Blanca es inocente;
yo sola soy criminal.
ROBERTO

(Sacando la daga y amenazándola.)

Quien lo hizo pague el mal.
595
BÁRBARA BLOMBERG

(Amparándose en el altar.)

Tú me ampara, Dios clemente.
ROBERTO

(Reportándose.)

En esa sangre traidora
no debo el hierro manchar.
Vivirás para penar,
te lo juro, engañadora.
600

FIN DEL ACTO PRIMERO

Acto segundo

Salón en casa de la DUQUESA DOÑA BLANCA. Decoración cerrada. Cuatro puertas, dos a cada lado. Una del cuarto de BLANCA, otra del de BÁRBARA, otra del oratorio, y la última secreta y cubierta con un tapiz. Reja practicable con cerradura. Es de noche.

Escena I

ROBERTO embozado. FEDERICO en cuerpo.

FEDERICO
A tanto riesgo, señor,
es temerario exponeros.
ROBERTO
Ayuda vengo a pedirte,
Federico, y no consejos.
FEDERICO
Mis canas de aconsejaros
5
me dan el triste derecho.
ROBERTO
En inútiles coloquios
es vano perder el tiempo.
¿Estás dispuesto a servirme?
FEDERICO
¿Y cómo negarme puedo?
10
ROBERTO
Pues bien, oye, Federico:
todos me juzgan ya lejos
de Ratisbona: aquí oculto
esta noche pasar quiero.
A ti sólo me confío,
15
nadie más ha de saberlo.
FEDERICO
¿Ni la Duquesa?
ROBERTO
Tampoco.
FEDERICO
¡Pues con ella tal misterio!
ROBERTO
Yo tengo acá mis razones.
FEDERICO
Aunque es mujer, el secreto
20
supiera guardar.
ROBERTO
No importa:
a no verla estoy resuelto.
Tú procura algún paraje
en que ocultarme aquí dentro.
FEDERICO
Mi estancia, señor, no es digna
25
de recibir tal sujeto:
mas si vos queréis honrarla...
ROBERTO
Ya he pensado en tu aposento;
pero no: no me conviene.
Has de buscarme otro puesto.
30

(Aparte.)

Está en alto y no pudiera
servir para mis intentos.
FEDERICO
En el resto de la casa
por imposible lo tengo.
ROBERTO
¿No pudiera, Federico,
35
aquí mismo, por ejemplo...
FEDERICO
Aquí es delirio intentarlo.
Esa puerta que estáis viendo,
no sé ya si os acordáis...
ROBERTO
De Bárbara el aposento.
40
FEDERICO
Esotra de la Duquesa
es la estancia: resta luego
el oratorio...
ROBERTO
¿Y en él
pasar la noche no puedo?
FEDERICO
La llave de la Duquesa
45
no se aparta ni un momento.
ROBERTO
Mal haya tanto guardarla.
¡Que no encuentre ningún medio!
FEDERICO
Si ser visto no queréis
debéis retiraros presto.
50
ROBERTO
¿Pues no están ya de recogidas?
FEDERICO
No quisiera que mi celo
me llevara más allá...
ROBERTO
Explícate sin rodeos.
FEDERICO
La verdad es que a deshora
55
alguna noches observo
que hay luces en esta cuadra,
que se interrumpe el silencio...
Los criados lo atribuyen
a diabólico misterio;
60
pero yo, que por mis años,
no parto ya de ligero...
ROBERTO
Sospechas que no hay más diablos
en esto que un galanteo.
Y a propósito esa reja
65
pudiera servir...
FEDERICO
Yo tengo
la llave siempre, señor.
ROBERTO

(Después de haber meditado.)

Pues dámela, amigo, presto.
FEDERICO

(Dándosela.)

Tomadla. (Pasos dentro.) ¿No habéis oído?
Alguien viene.
ROBERTO
Vamos luego.
70

Escena II

BLANCA. BÁRBARA con una lámpara que coloca sobre una mesa.

BÁRBARA BLOMBERG
Juraría que escuché
algún rumor al entrar.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Pues quien pudiera aquí estar
a estas hora no lo sé.
BÁRBARA BLOMBERG
Si duda, Blanca, me engaño.
75
DUQUESA DOÑA BLANCA
Tú siempre tan animosa,
estar hoy tan temerosa.
BÁRBARA BLOMBERG
Temo siempre nuevo daño.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Ya Roberto se salvó.
BÁRBARA BLOMBERG
Pero errante y fugitivo
80
le tiene el destino esquivo,
y culpada me creyó.
Y mi padre entre cadenas
está el triste sollozando,
tal vez la muerte esperando
85
por término de sus penas.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Tu padre, Bárbara mía,
cuéntalo ya por seguro:
no ha de pasar, te lo juro,
sin que le abraces un día.
90
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y quién dirá a mi Roberto:
tu Bárbara es inocente?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Serate el Cielo clemente...
BÁRBARA BLOMBERG
Cuando ya me hubiere muerto.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Oh, Bárbara!, y es por mí.
95
BÁRBARA BLOMBERG
Mi amistad te lo perdona.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Si de amistad hay corona
se te debe sola a ti.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Ay, del triste que será?
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿De quién dices?
BÁRBARA BLOMBERG
De tu hermano.
100
DUQUESA DOÑA BLANCA
A un príncipe luterano
sin duda se acogerá.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y otra vez en rebelión,
se librará como ahora?

(Dan las doce.)

Mas ¿no es esta ya la hora?
105
DUQUESA DOÑA BLANCA
Las doce, Bárbara, son.
BÁRBARA BLOMBERG
Adiós, Blanca, ya te dejo:
de mi padre no te olvides.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Por qué tu misma no pides
su perdón?
BÁRBARA BLOMBERG
Muy mal consejo:
110
en tu boca una palabra
será con él poderosa.
Mujer amada y hermosa
¿qué duro pecho no labra?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Te veré, Bárbara, luego.
115
BÁRBARA BLOMBERG
Velando te esperaré.
DUQUESA DOÑA BLANCA
La gracia conseguiré,
si algo pudiere mi ruego.

Escena III

DUQUESA DOÑA BLANCA
Ya más de las doce son
y todavía no viene...
120
no te alarmes corazón,
cuando Carlos se detiene
sobrárale la razón.
¡Qué soledad! ¿Que no alumbre
esa lámpara mejor!
125
¡Ah! No hay tiempo, no hay costumbre
que el ojo escudriñador
de la conciencia deslumbre.

(Rumor de pasos.)

Pasos siento... ¿quién será?
¿Quién ha de ser si no es él?
130

(Dirigiéndose a la puerta secreta.)

A su lado cesará
esta congoja cruel.

(Abre la puerta.)

Gracias a Dios aquí está.

(El EMPERADOR entra por la puerta secreta.)

Escena IV

El EMPERADOR. BLANCA.

EMPERADOR D. CARLOS V
Aquí está, Blanca divina,
el que se mira en tus ojos:
135
de tu beldad peregrina
son sus coronas despojos:
ante ella todo se inclina.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Muy cortesano, muy fino,
en palabras os mostráis;
140
y teneisme aquí sin tino
esperando que vengáis;
el por qué no lo adivino.
EMPERADOR D. CARLOS V
Estrecha cuenta pedís,
severa estáis por demás.
145
DUQUESA DOÑA BLANCA
Con gran calma vos me oís.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Enojada, Blanca, estás?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Como vos, señor, decís.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Acerca dos sillas, se sienta en una, y hace seña a BLANCA para que ocupe la otra.)

Sentémonos, te diré
la causa de mi tardanza.
150
DUQUESA DOÑA BLANCA
Estoy bien, señor, de pie.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Ni que me escuches alcanza,
Blanca querida, mi fe?
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Sentándose.)

Ya estoy sentada escuchando.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Acercando la silla de BLANCA a la suya.)

Acércate más aquí.
155
¡Ya estás, Blanca, suspirando!
¿Qué puede faltarte a ti,
a quién ciego estoy amando?
DUQUESA DOÑA BLANCA
La paz del alma, señor;
la quietud de mi conciencia,
160
cuyo continuo clamor
apenas vuestra presencia
acalla, ni vuestro amor.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Ya olvidaste que tardé,
mi Blanca, en venir a verte?
165
Callando me vengaré
ya que hablando me das muerte.
¡Por Dios que no lo diré!
DUQUESA DOÑA BLANCA
Tendreisme siempre enojada
si en eso guardáis silencio.
170
EMPERADOR D. CARLOS V
No andarás tan despiadada.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Como rebelde os sentencio,
no puede ablandarme nada.
EMPERADOR D. CARLOS V
Al cabo habré de ceder
porque haya paz a lo menos.
175
Mas consigue una mujer
que pueden propios y ajenos:
¡a mí llegarme a vencer!
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Con que en fin me explicaréis
de la tardanza el misterio?
180
Mas, qué fueron me diréis
los negocios del Imperio:
con ellos me engañaréis.
EMPERADOR D. CARLOS V
Tal vez los descuido más
que debiera, Blanca, hacerlo;
185
en fin, a escucharme vas,
si debes o no creerlo
por ti propia juzgarás.
Respondite a tu billete
que esta noche y a las doce.
190
No hay hombre que más respete,
lo sabe quien le conoce,
que Carlos lo que promete.
Sonando estaba la hora
cuando con Quijada entré
195
en tu calle; y sin demora
a la puerta caminé
de mi amor encubridora.
A abrirla estaba dispuesto,
mas Quijada me advirtió
200
que un hombre guardaba el puesto;
y aún a mí me pareció
de mala traza y mal gesto.
A caber celos en mí,
tal vez, Blanca, los tuviera;
205
mas ni pienso que hay aquí
quien conmigo compitiera,
ni tan mal juzgo de ti.
La calle al vernos dejó
aquel ladrón o curioso;
210
Quijada allá le siguió
y a adorar tu rostro hermoso,
mi Blanca, me vine yo.
Probada está mi inocencia,
y es curioso, por Dios vivo,
215
justificarse en presencia
de juez adusto y esquivo,
quien bajo de su influencia...
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Dos mundos tiene rendidos?
Pero en el reino del amor
220
esos títulos perdidos
son sin otros mi señor.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿No los tengo merecidos?
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Demás por desdicha mía!
EMPERADOR D. CARLOS V
Siempre llorando, mi bien;
225
más congojas cada día.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Ah!, mis desdichas también
aumenta la suerte impía.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Y qué nuevo mal te aqueja?
¿Es tal desdicha el amarme?
230
¿De qué, Blanca, tienes queja?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Sola a mí debo culparme.
EMPERADOR D. CARLOS V
Ese pensamiento aleja...
DUQUESA DOÑA BLANCA
Lo quiero, mas no lo puedo.
Conociendo que hago mal,
235
a mi desventura cedo:
yo soy, señor, criminal
y tengo al castigo miedo.
EMPERADOR D. CARLOS V
¡Puedes hacer tanto bien
amando al Emperador...!
240
Cuantas desdichas no ven
sus ojos...
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Ah! Sí señor;
y vos la sabréis también.
EMPERADOR D. CARLOS V
Sírvale, pues, de consuelo,
al llagado corazón,
245
que ese piadoso desvelo
ha de alcanzar el perdón
de tus faltas en el Cielo.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Insinuante.)

Empezad vos perdonando.
EMPERADOR D. CARLOS V
Ya a Roberto perdoné,
250
ya me motejan de blando.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Otra gracia os pediré
aunque tal vez abusando...
EMPERADOR D. CARLOS V
Si es justa no es abusar.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Piedad os vengo a pedir.
255
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Quién te puede interesar!
DUQUESA DOÑA BLANCA
Yo no me atrevo a decir...
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Puédolo yo adivinar?
DUQUESA DOÑA BLANCA
No justicia, gracia pido.
Perdonad la vida a un hombre
260
que os tiene muy ofendido.
EMPERADOR D. CARLOS V
Pero decidme su nombre.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Es Blomberg.
EMPERADOR D. CARLOS V
Está perdido.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Con qué es inútil mi ruego!
EMPERADOR D. CARLOS V
Salvarle no está en mi mano;
265
ese triste acaso al fuego,
mañana por luterano
irá pertinaz y ciego.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Qué es de Bárbara sabéis
padre ese anciano infelice?
270
No tan severo os mostréis.
¡Oh cuanto de amor desdice
el semblante que tenéis!
EMPERADOR D. CARLOS V
Nada en eso puedo hacer.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿No puede el Emperador...?
275
No le falta, no el poder;
pero le falta el amor
y el quererme complacer.
EMPERADOR D. CARLOS V
Injusta mi Blanca está.
Todas las cusas de fe
280
las tiene el prelado ya.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Si él muere yo moriré.
EMPERADOR D. CARLOS V
El tiempo os consolará.
DUQUESA DOÑA BLANCA
No puede, no, consolarme
de ver triste y desvalida
285
a aquella que, por salvarme,
me ha dado más que la vida
que vos queréis arrancarme.
Ha sido el mejor amigo
ese anciano de mi padre:
290
si su gracia no consigo
hora que...

(BLANCA al llegar aquí calla avergonzada: el EMPERADOR la mira con ternura, le toma la mono, se llega a ella y le escucha algunas palabras, dichas las cuales BLANCA se oculta el rostro entre las manos, y el EMPERADOR manifiesta grande alborozo y ternura.)

EMPERADOR D. CARLOS V
¿Qué dices!
DUQUESA DOÑA BLANCA
No sé que digo.
EMPERADOR D. CARLOS V
¡Será cierto, Blanca mía!
DUQUESA DOÑA BLANCA
Muy cierto por desventura.
Callarlo me prometía.
295
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Ocultarme tal ventura
por qué mi amada quería?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Todo van a descubrirlo.
Hora se pierde mi fama;
Bárbara puede decirlo
300
si ese perdón que reclama
no alcanzo yo a conseguirlo.
EMPERADOR D. CARLOS V
A entrambos cuenta nos tiene
conservar este secreto.
Un medio se me previene.
305
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Y el perdón?
EMPERADOR D. CARLOS V
Yo lo prometo.
Ver a Bárbara conviene.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Pues qué decirla queréis?
EMPERADOR D. CARLOS V
Ve por ella, Blanca, al punto
y las dos escucharéis
310
lo que pienso en el asunto.
DUQUESA DOÑA BLANCA
En breve aquí nos tendréis.

(Vase.)

Escena V

EMPERADOR D. CARLOS V
De Alemania emperador,
de la noble España rey,
Italia bajo mi ley,
315
de un mundo nuevo señor;
¡y esclavo soy de este amor!
¡Descender a engaño y ruego
quien con el hierro y el fuego
a la Francia hizo temblar!
320
Bien te puedes alabar
de tu poder, niño ciego.

Escena VI

El EMPERADOR. BÁRBARA. BLANCA.

BÁRBARA BLOMBERG

(Queriendo arrodillarse.)

Dejadme que agradecida

(El EMPERADOR la levanta.)

los pies os llegue a besar.
Tanta merced a pagar
325
apenas basta mi vida.
EMPERADOR D. CARLOS V
Sólo a Blanca le debéis,
señora, agradecimiento;
y pagárselo al momento
y con usura podéis.
330
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Pagarme, señor, a mí!
Yo soy quien debo pagar...
BÁRBARA BLOMBERG
¿Qué pudieras desear
que yo te negara a ti?
EMPERADOR D. CARLOS V

(Aparte.)

Poco me dejan que hacer
335
en esta negociación.
Vuestro noble corazón
(A BÁRBARA.) en eso se deja ver.
BÁRBARA BLOMBERG
Lo que Blanca quiere espero
que me digáis, gran señor.
340
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Querréis salvarle el honor?

(BLANCA se retira a un lado. BÁRBARA y el EMPERADOR permanecen en el proscenio.)

BÁRBARA BLOMBERG
¿Dudar podéis que lo quiero?
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aparte.)

¡Oh cielos! ¡Qué sacrificio
intenta de ella exigir!
EMPERADOR D. CARLOS V
En vos está el impedir
345
su ruina sólo, a mi juicio.
BÁRBARA BLOMBERG
Cuanto en mi mano estuviere
no hay que dudar que lo haré.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aparte.)

¿Y así de ella abusaré?
Mi propia mano la hiere.
350
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Qué estáis resuelta, señora?
BÁRBARA BLOMBERG
A pagar cuanto le debo.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aparte.)

También a la muerte llevo
a Roberto que la adora.
EMPERADOR D. CARLOS V
Tal vez llegando el momento...
355
BÁRBARA BLOMBERG
Señor: ¿qué queréis decirme?
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aparte.)

No puedo más: he de irme:
faltarme el ánimo siento.

(Vase sin que lo adviertan el EMPERADOR ni BÁRBARA.)

Escena VII

BÁRBARA. El EMPERADOR.

BÁRBARA BLOMBERG
Decidme, señor, os ruego,
qué se pretende de mí.
360
EMPERADOR D. CARLOS V
¿No habéis dicho ya que sí?
BÁRBARA BLOMBERG
Y que lo he dicho no niego.
EMPERADOR D. CARLOS V
Parece que vaciláis
en cumplir vuestra promesa;
que a Blanca sola interesa,
365
tal vez, Bárbara, olvidáis.
Tened presente también
que el que os está aquí rogando
pudiera, acaso mandando,
llegar a su fin muy bien.
370
Me explicaré sin rodeos,
el misterio cesará.
BÁRBARA BLOMBERG
Vuestra Majestad verá...
EMPERADOR D. CARLOS V
Obras quiero y no deseos.
A Blanca desde la infancia
375
le debisteis protección:
de vuestro padre el perdón
arrancó a mi tolerancia...
BÁRBARA BLOMBERG
Si piensa que di al olvido
cuanto debo a su amistad,
380
injusto su Majestad
imaginándolo ha sido.
EMPERADOR D. CARLOS V
No está demás recordaros
uno y otro beneficio
porque es duro el sacrificio
385
que pido; y puede amargaros.
Di la vida a vuestro padre
que contra mí peleó;
que salvéis os ruego yo
a Blanca que va a ser madre.
390
BÁRBARA BLOMBERG
¡Dios eterno! ¿Y es posible?
¿A tal su desdicha llega?
EMPERADOR D. CARLOS V
Que la salvéis Blanca ruega.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Cómo de mal tan terrible?
EMPERADOR D. CARLOS V
Pues sino basta rogar,
395
tened, Bárbara, entendido
que aunque blando hasta aquí he sido
he de saberlo mandar.
BÁRBARA BLOMBERG
¿A lo que Dios ordenó
qué remedio le pondremos?
400
EMPERADOR D. CARLOS V
Al menos lo ocultaremos.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Y cómo lo puedo yo?
EMPERADOR D. CARLOS V

(Resuelto.)

Pasando vos por culpada:
que no encuentro otro remedio.

(Breve pausa de sorpresa e indignación en BÁRBARA.)

BÁRBARA BLOMBERG

(Con energía.)

Buscar podéis otro medio:
405
no he de verme deshonrada.
EMPERADOR D. CARLOS V
Pensadlo un poco mejor:
recordad que le debéis...
BÁRBARA BLOMBERG
Mas nunca me probaréis
que yo le deba mi honor.
410
¿Dais a mi padre la vida
tan solo porque consienta
una mujer en su afrenta
por la merced recibida?
Ese anciano entre cadenas
415
más vale, señor, que expire
que pierda su honra mire
sólo por culpas ajenas.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Con dignidad.)

El perdón que dado está
lo ha dado el emperador:
420
deponed todo temor,
que atrás no se volverá.
Aquí podéis del amigo
al ruego ser insensible;
podéis segura, terrible
425
estar, Bárbara, conmigo.
Nada sabe el soberano
de lo que pasa al amante:
este pone en el instante
su destino en vuestra mano;
430
cuando de aquel al poder
en uno y otro hemisferio,
no se encuentra acaso imperio
que resista obedecer.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Tened compasión de mí!
435
EMPERADOR D. CARLOS V
No acierto a que me imploráis,
pues vos sois la que negáis
y yo soy el que pedí.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Ah!, que al negarle yo a Blanca
cualquiera cosa, señor,
440
siento que acerbo dolor
del pecho el alma me arranca.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Estáis, Bárbara, resuelta
a que muera vuestra amiga?
A vos el nudo no os liga
445
en que Blanca se ve envuelta.
Libre sois en conclusión;
si rendida aparecéis,
disculpa grande tenéis
en que soy yo la ocasión.
450
¿Queréis en tierra lejana
ir a ocultaros? Podéis.
Si una corona queréis
os puedo hacer soberana.
Pensad bien lo que elegís:
455
por mi dama estáis tenida:
os engañáis, por mi vida,
si otra cosa presumís.
BÁRBARA BLOMBERG
El Cielo de mi inocencia
es a lo menos testigo:
460
yo tengo a Dios por amigo.
EMPERADOR D. CARLOS V
Mas no a la maledicencia.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Por culpada he de pasar,
¡oh Dios! ¡Estando inocente!
EMPERADOR D. CARLOS V
No podréis a tanta gente
465
vos sola desengañar.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Verdad horrible, espantosa!
¡Para siempre sin honor!

(Breve pausa. BÁRBARA profundamente abatida.)

EMPERADOR D. CARLOS V

(Con dulzura.)

¿La salvaréis?
BÁRBARA BLOMBERG
Sí señor.
Sea Blanca al menos dichosa.
470
EMPERADOR D. CARLOS V
Juraisme que este secreto
no revelaréis jamás.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Aún pretendéis eso más!
No importa. Yo lo prometo.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Con ternura tomándola la mano.)

Dichosa seréis también.
475
BÁRBARA BLOMBERG
Imposible.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Por qué no?
Nunca el Señor olvidó
al que sufre y hace bien.
BÁRBARA BLOMBERG
En él pongo mi esperanza.
Ampáreme su piedad.
480
EMPERADOR D. CARLOS V
Premiaré vuestra amistad,
si cuanto puedo lo alcanza.
BÁRBARA BLOMBERG
Mercedes, señor, no quiero:
ya muy caras he pagado
las que me habéis otorgado.
485
Una gracia sola espero.
EMPERADOR D. CARLOS V
Ya la tenéis concedida
con vacilar un momento.

(ROBERTO subiendo por una escala aparece en la reja, que abre con su llave.)

BÁRBARA BLOMBERG
Pasar quiero en un convento
lo que me resta de vida.
490

(ROBERTO ha entrado por la reja y salta a las tablas.)

Escena VIII

El EMPERADOR. BLANCA. BÁRBARA. ROBERTO. Después QUIJADA.

ROBERTO

(Al saltar.)

¡Tu vida!, corta será.

(Saca la espada.)

EMPERADOR D. CARLOS V

(Se vuelve, se emboza, y empuña.)

Seáis amante o ladrón
venís en mala ocasión.
ROBERTO
Eso pronto se verá.
BÁRBARA BLOMBERG

(Aparte.)

¡Oh cielos! Este es Roberto.
495
D. LUIS QUIJADA

(En la reja.)

Pensaba haberse escapado
pues por Dios que se ha engañado.

(Salta y empuña.)

(A ROBERTO.)

Dadme la espada o sois muerto.
ROBERTO

(Acometiéndole.)

Primero lo seréis vos.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Interponiéndose.)

Teneos quieto, Quijada:
500
dejadme probar la espada.
BÁRBARA BLOMBERG

(Conteniéndole.)

¡Roberto mío, por Dios!
ROBERTO

(Apartándola.)

Aparta, infame mujer.
D. LUIS QUIJADA

(Al EMPERADOR.)

Perdonadme si resisto...
EMPERADOR D. CARLOS V
Callad: no el rostro me ha visto.
505

(ROBERTO se desembaraza de BÁRBARA, y acomete al EMPERADOR, que, apartando a QUIJADA, le recibe con la espada.)

BÁRBARA BLOMBERG

(A ROBERTO.)

¡Así te quieres perder!

(El EMPERADOR desarma a ROBERTO, y pone el pie sobre su espada.)

ROBERTO

(Presentándole el pecho.)

No tardéis en darme muerte,
o tal vez lo lloraréis.
EMPERADOR D. CARLOS V
De que el rostro no me veis
dadle gracias a la suerte.
510
Idos ya, sin replicarme,
por donde aquí habéis venido:
y de hoy más tened sabido
que no es tan fácil matarme.
ROBERTO

(Yéndose con rabia.)

El tiempo lo ha de decir.
515

(Vase por la reja.)

D. LUIS QUIJADA
Ingrato, como traidor.
¿No le escuchasteis, señor?
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Qué importa? Dejadle ir.

FIN DEL ACTO SEGUNDO

Acto tercero

El teatro representa una ermita desmantelada, pero no ruinosa. ROBERTO, BLOMBERG y los conjurados con coleto, gabán y botas; el segundo sin armas. El EMPERADOR, QUIJADA y sus caballeros en traje de caza, y además de las armas del tiempo un venablo. Al levantarse el telón los conjurados están en el fondo de la ermita. Empieza a amanecer y va aumentándose la luz hasta que al fin del acto es completamente de día.

Escena I

Los conjurados en el fondo. Entran BLOMBERG y ROBERTO. Éste hace seña y los conjurados se retiran.

BLOMBERG
¡Celo imprudente! ¡Arrojo temerario!
¡Ofrenda impía que alzáis al Cielo!
En nombre del Cordero del Calvario,
venganza y ruinas cubren este suelo.
ROBERTO
¡Ruinas!...Sí; de los ídolos de Roma.
5
Venganza, aún no, pero vendrá su día.
Tal vez la aurora de venganza asoma;
tal vez mi ruego a Dios...
BLOMBERG
¡Plegaria impía!
¿Y eres cristiano tú, que así blasfemas?
ROBERTO
Blomberg, ¿qué dices?
BLOMBERG
La verdad, Roberto.
10
Esa sed de venganza en que te quemas
es de un cristiano indigna.
ROBERTO
Bien, por cierto,
de tus heladas canas la influencia
sentir se deja, anciano, en tus palabras.
Mas si templar pretendes mi violencia,
15
el tiempo pierdes, en diamante labras.
BLOMBERG
Cuando a Dios place, de la roca dura
brotan las aguas en raudal copioso:
del ancho mar soberbio la bravura
se humilla a su querer; y tú, orgulloso,
20
intentas resistirle.
ROBERTO
La semilla
intento destruir del paganismo;
del tirano Monarca de Castilla
romper el insufrible despotismo:
del negro tribunal es el apoyo;
25
él no conduce a la fatal hoguera.
¿Sin sangre nuestra corre algún arroyo,
dime, Blomberg, en la Alemania entera?
¿Qué fueran sin su lanza y sin su escudo
para nosotros Roma y sus secuaces?
30
Yo, anciano, cortaré el gordiano nudo
que tú más bien aprietas que deshaces.
BLOMBERG
¿Dónde te arrastra, temerario mozo,
el fuego ardiente de tu loca saña?
¿Intentas, por ventura, sin rebozo,
35
la guerra declarar al Rey de España,
con un puñado, acaso, de valientes
que apenas se declare, al profundo
abismo han de lanzar las fieras gentes
del que es Señor de la mitad del mundo?
40
ROBERTO
No; que lidiar con él fuera locura:
mas un zagal con una piedra sola
rompió de Goliat la frente dura:
romper puede un puñal cota española.
BLOMBERG

(Con horror.)

¡Un regicidio!
ROBERTO

(Con firmeza.)

Sí; que es un tirano.
45
BLOMBERG
Dios es su juez.
ROBERTO
Y Dios quien le condena.
BLOMBERG
Él le castigue.
ROBERTO
No; será mi mano
la que al culpable hará sufrir la pena.
BLOMBERG
¿De nuestra Santa Religión naciente,
con ese horrible crimen en la cuna,
50
queréis manchas la inmaculada frente?
Escucha mis razones.
ROBERTO
No hay ninguna,
que a vivir bajo el yugo vil me obligue,
errante siempre, sin hogar, sin templo;
razón no encuentro que mi brazo ligue,
55
que esclavo basta en creencias ni contemplo.
Si a tus cansados años de esta obra
grande parece el peso y el trabajo,
retírate, Blomberg: mi mano sobra.
Su vida o mi cabeza sobre un tajo.
60
BLOMBERG
¡Un asesino tú!
ROBERTO
Soy instrumento
de la ira del Dios de las batallas.
BLOMBERG
Tú le debes la vida.
ROBERTO
¡Oh, mi tormento!
BLOMBERG
Y se la debo yo... ¿por qué así callas?
ROBERTO
No me preguntes.
BLOMBERG
Eres un ingrato
65
Él pudo con justicia darte muerte.
ROBERTO
Basta: ¿qué quieres?
BLOMBERG
Reducirte trato.
ROBERTO
En vano es ya: resuelta está mi suerte.
BLOMBERG
Un tiempo fue Roberto caballero,
valiente en los combates, generoso
70
y agradecido fue; pretende empero
manchar su fama con delito odioso...
ROBERTO
Escúchame, Blomberg: de haberme muerto
por mano del verdugo, perdonara
al tirano tal vez...
BLOMBERG
Y bien, Roberto...
75
ROBERTO
Escúchame, te digo: no le odiara;
mas tú no sabes, ni decirte quiero,
por cual precio mi sangre ha perdonado,
y la tuya también, el tigre fiero.
No lo quieras saber desventurado.
80
BLOMBERG
Sé que en las llamas perecido habría
sin su perdón; si luego me destierra,
lloro, Roberto, la desdicha mía:
mas no le muevo ingrato cruda guerra.
Aquí, contigo a orar con mis hermanos
85
vine al Señor por su afligida esposa;
y no a manchar mis ya caducas manos
en trama contra el César alevosa.
ROBERTO
Y bien; te obstinas: el fatal secreto
mis labios van a revelarte, escucha:
90
y al saberlo, Blomberg, yo te prometo
que no serás tan débil en la lucha.
No tacharás mi celo de imprudente;
poca ha de parecerte mi violencia
cuando el baldón señale de tu frente.
95
BLOMBERG
¿Baldón en mí? ¿Roberto, qué dijiste?
Mi helada sangre hierve al escucharlo.
Baldón... ¡ah!, cual palabra proferiste.
ROBERTO
Véngate en vez, anciano, de llorarlo.
Tus venerables canas deshonradas
100
por el tirano están.
BLOMBERG
¿Y cómo? ¿Y cuándo?
ROBERTO
¿No te basta saber que están manchadas?
¿No te digo bastante así callando?
BLOMBERG
Explícate, Roberto: te lo ruego.
ROBERTO
Te lo diré después de la venganza.
105
BLOMBERG
Antes lo he de saber.
ROBERTO
¡Empeño ciego!
Ya que el silencio mío nada alcanza,
lo romperé: Blomberg, tú lo has querido.
Tú tienes una hija... yo la amaba...
La perdimos los dos.
BLOMBERG
¿Ha perecido?
110
ROBERTO
Pluguiera a Dios que sí.
BLOMBERG
Roberto acaba.
ROBERTO
¿No me comprendes? Bárbara no puede
ser mi esposa: la rindió el tirano.
BLOMBERG
¡Ah, no es verdad!
ROBERTO
Dudar no me concede
a mí la suerte: no.
BLOMBERG
Calla inhumano.
115
Tú no eres padre.
ROBERTO
Pero he sido amante.
Tu hija era mi bien: era mi vida:
el ídolo de un alma delirante;
y me vendió, Blomberg, la fementida.
BLOMBERG
Tal vez tus propios celos te engañaron.
120
ROBERTO
La he escuchado; la he visto por mis ojos;
y su infamia sus labios confesaron.
Honra y amor de Carlos son despojos.
BLOMBERG
Da, Señor, a este anciano resistencia
para el amargo cáliz que le envías:
125
O si hallar gracia puede en tu presencia
corta la trama a sus cansados días.
ROBERTO
Modera tu dolor serás vengado.
BLOMBERG
¿Me volverás a Bárbara inocente?
ROBERTO
Con sangre tu baldón será borrado.
130
BLOMBERG
Tú no comprendes lo que un padre siente.

Escena II

DICHOS y el CONJURADO PRIMERO.

CONJURADO

(A ROBERTO.)

Ya al Pastor tenéis aquí.
ROBERTO
¿Y nuestros hermanos?
CONJURADO
Todos.
ROBERTO
¿Y las guardas?
CONJURADO
En sus puestos:
el monte cercan en torno.
135
BLOMBERG

(Al CONJURADO.)

A nadie han de hacer injuria.
ROBERTO
Si no sirviere de estorbo:
mas si algún gentil quisiera
interrumpir nuestros votos;
si al rebaño del Señor
140
acometieran los lobos,
espadas tenéis, amigos,
que más de un peto habrán roto.
BLOMBERG
Venga ya el Santo Pastor.
ROBERTO
Estad a punto vosotros.
145

(Vase el CONJURADO.)

Escena III

ROBERTO. BLOMBERG. El PASTOR.

PASTOR
Paz y salud, gloria a Dios,
Él sólo lo puede todo.
BLOMBERG
Él convierta como puede
nuestras lágrimas en gozos.
ROBERTO
El que deshizo las huestes
150
del Faraón con un soplo
tal vez cuando le imploramos
nuestras cadenas ha roto.
PASTOR
Romperlas... no es tiempo aún:
no ha vuelto el Señor su rostro
155
a los hijos de Lutero,
aún no los mira piadoso.
ROBERTO
¿Y aquí no estamos, Pastor,
sus servidores?
BLOMBERG
¡Cuán pocos!
ROBERTO
Pocos sí; pero valientes,
160
para la lid siempre prontos.
PASTOR
¿Qué importa vuestro valor
si lucháis con un coloso
que al sacudir de su brazo
os puede tornar en polvo?
165
Si Dios no, ¿quién en el mundo
ha de ser nuestro socorro?
Nadie: nadie. En tanto mal
llorar podemos tan solo.
ROBERTO
Los ancianos, las mujeres
170
os hagan llorando el coro:
yo tengo un brazo, Pastor,
y un aliento generoso.
Huid de aquí: si tembláis,
no he menester de vosotros.
175
BLOMBERG
Hierve la sangre en las venas,
Pastor, del altivo mozo;
en su celo se extravía,
le ciega su mismo arrojo.
ROBERTO
Si me ciego de valiente
180
os heláis vos de medroso.
BLOMBERG
Tú bien conoces, Roberto...
ROBERTO
Yo sos diré lo que conozco:
os causa el nombre del César
tanto pavor, tanto asombro,
185
que os dejaréis degollar
por no servirle de enojo.
Yo no sé si a la victoria
o a la muerte tal vez corro:
mas sí que en morir lidiando
190
al menos no me deshonro.
Sé que un baldón en mi pecho
penetra siempre muy hondo,
su peso me es insufrible...
Otros hay, que no los nombro
195
porque me dan compasión,
que lo pueden sufrir todo,
en quien la sangre no habla,
que tal vez deslumbra el trono...
Huyan pues; sino de auxilio
200
que no me sirvan de estorbo.
BLOMBERG
¡Tú también sobre mis canas
arrojas inmundo lodo!
Perdonételo el Señor
como yo te lo perdono.
205
PASTOR

(A ROBERTO.)

¡Así a un ministro faltáis,
y a un noble anciano al decoro?
BLOMBERG

(Al PASTOR.)

Los lazos de nuestra unión
no por mí se miren rotos.
El pueblo espera: a Jehová
210
elevemos nuestros votos.
Hermanos míos a orar.

(Desde la puerta del foro.)

(A ROBERTO.)

Hora depón los enojos.

Escena IV

DICHOS. PUEBLO y CONJURADOS.

El pueblo forma semicírculo. Los conjurados guardan la puerta. El PASTOR y BLOMBERG en el centro. ROBERTO en un extremo. Cuando el PASTOR sacando un libro va a principiar a leer, el CONJURADO PRIMERO, entra y dice algunas palabras al oído a ROBERTO.

ROBERTO

(Después de oír al CONJURADO.)

(Al PASTOR.)

Suspended por un instante.

(Aparte al CONJURADO.)

A nadie más que a mí solo.
215

(Vase el CONJURADO.)

BLOMBERG
No hay ya para la oración
a mi ver ningún estorbo.
ROBERTO
Pastor, bien a mi pesar
el impedir me es forzoso
vuestra oración. Retiráos.
220
PASTOR
¿Por qué, Roberto, tan pronto?
ROBERTO
Es fuerza: no más tardanza
o perdidos, por Dios, somos.
BLOMBERG
¿Nos han vendido, Roberto?
ROBERTO
No lo sé, mas lo supongo.
225
Avísanme que salieron
de noche y con gran rebozo
soldados de Ratisbona,
si contra mí es lo que ignoro.
Si ellos me buscan cordero
230
me pudieran hallar lobo.

(Al PASTOR.)

En nombre del Cielo os ruego
no os detengáis. (Al pueblo.) Y vosotros
idos, amigos, por hoy.

(El PASTOR sale. El pueblo le sigue lentamente.)

BLOMBERG
¿Esperar quiere tu arrojo?
235

(ROBERTO le hace señas de que calle.)

¿Contra las huestes del César
lidiar quieres con tan pocos?
ROBERTO
Silencio, anciano, silencio:
espera que estemos solos.
BLOMBERG

(Aparte.)

¿Qué nuevo misterio encierra
240
su proceder cauteloso?

(El pueblo acaba de salir. Los CONJURADOs lo hacen también, pero se quedan a la puerta.)

Escena V

BLOMBERG. ROBERTO.

ROBERTO
Blomberg, el Cielo en tu mano
pone a Bárbara.
BLOMBERG
¡Hija mía!
ROBERTO
De la venganza es el día.
BLOMBERG
¿Qué pretendes, inhumano?
245
ROBERTO
Tú, Blomberg, noble naciste:
sabrás que hacer te conviene.
BLOMBERG
¿Que estaba aquí no dijiste?
¿Dónde está? ¿Quién la detiene?
ROBERTO
Va a llegar: Blanca con ella
250
al vecino monasterio
caminaba con misterio:
que hallaran quiso su estrella
con la gente que aposté;
conociolas un soldado,
255
detúvolas, me ha avisado,
y aquí traerlas mandé.
Vengarme pudiera aquí
de la vil que me ha engañado;
pero al fin no ha deshonrado
260
en resumen más que a ti.
A tu venganza la entrego,
haz de ella lo que quisieres,
que no en sangre de mujeres
se ceba mi furor ciego.
265

(Vase.)

Escena VI

BLOMBERG
Dios de Abrahán, cuya bondad inmensa
al último reptil del mundo alcanza;
a quien el coro de ángeles inciensa
y entona eterno canto de alabanza;
tú, Señor, de los débiles defensa;
270
tú fuente de consuelo y de esperanza:
misericordia ten de un sin ventura
que te plugo sumir en la amargura.
Padre del unigénito Cordero
que por nosotros descendió a la tierra,
275
sin llamarme ante ti quieres severo,
pronto estoy que la muerte no me aterra:
con fe la vida perdurable espero.
Mas tú ves cuanta angustia aquí se encierra,
o hiere ya, Señor, mi anciana frente,
280
o vuélveme a mi Bárbara inocente.

Escena VII

BLOMBERG. BÁRBARA. BLANCA. FEDERICO. CONJURADOS. Estos conducen al último con las dos damas y se retiran dejándolos en la escena. BÁRBARA al ver a su padre corre a sus brazos y él se los abre como involuntariamente. BLANCA aterrada avanza lentamente. FEDERICO en el fondo.

BÁRBARA BLOMBERG
¡Padre mío!
BLOMBERG
¡Mi hija!
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Cielos!

(BLOMBERG volviendo en sí, separa a BÁRBARA de sus brazos.)

BÁRBARA BLOMBERG

(Aparte.)

Mi suplicio va a empezar.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Aparte.)

Todo lo va a confesar.
BLOMBERG

(Con amargura.)

¡Cual fruto de mis desvelos!
285
Alza del suelo los ojos,
contempla a un mísero anciano
que más agobia tu mano
que del tiempo los enojos.
¡Hija en mal hora engendrada!
290
Bien hizo en morir tu madre,
el Cielo libró a tu padre
del fuego en hora menguada.
Ha llovido sobre mí
sus rigores la fortuna;
295
pero deshonras, ninguna:
te las debo sola a ti.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Padre mío!
BLOMBERG
Sella el labio.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Escuchadla.
BLOMBERG
Vos, señora,
callar debierais ahora
300
pues no impedisteis mi agravio;
y tú también, Federico,
más amigo que criado,
¡tan mal mi amor has pagado!
FEDERICO
¡Señor!
BLOMBERG
¡Calla!
FEDERICO
No replico.
305
BÁRBARA BLOMBERG
Padre: por Dios escuchadme.
BLOMBERG
No hay por desdicha disculpa
que baste a tan grave culpa.
Dejadme todos, dejadme.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Blanca! ¡Blanca!
DUQUESA DOÑA BLANCA
Por piedad...
310
BÁRBARA BLOMBERG

(A BLOMBERG.)

Dejadme al menos que diga...
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Al mismo.)

Tal vez calmaros consiga.
BLOMBERG
Callad, señora, callad.
BÁRBARA BLOMBERG

(De rodillas a los pies de su padre.)

Por la memoria, Señor,
de la madre que perdí;
315
recordad que prenda fui
que el Cielo dio a vuestro amor.
Recordad que cuando Dios
tan joven se la llevara
tranquila aquí me dejara
320
porque me guardabais vos.
No así por vana apariencia
me condenéis inclemente:
saben que estoy inocente
los Cielos y mi conciencia.
325
BLOMBERG
¡Inocente! Si así fuera...
BÁRBARA BLOMBERG
No lo tenéis que dudar.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(A BÁRBARA con angustia.)

¿Vasme, Bárbara, a afrentar?
BLOMBERG

(Con ansia.)

Habla: tu padre lo espera.
BÁRBARA BLOMBERG

(Después de dudar algunos instantes.)

Tened en mí confianza
330
y nada me preguntéis,
que la angustia en que me veis
fácilmente no se alcanza.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Fiad en ella, señor,
y respetad su secreto:
335
el callarlo, yo os prometo,
que le causa harto dolor.
BLOMBERG
Era ilusión del deseo
que un instante me halagó,
el viento se la llevó:
340
deshecha en humo la veo.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Ah, no! Culpada no estoy.
BLOMBERG
¿Por qué tardas en probarlo?
BÁRBARA BLOMBERG

(A BLANCA con resolución.)

Todo voy a confesarlo.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Con angustia a BÁRBARA.)

¡Compasión! (Aparte.) Perdida soy.
345
BÁRBARA BLOMBERG

(A BLANCA a media voz, pero con suma energía.)

Por ti he perdido mi amante,
mi opinión, cuanto tenía,
pero a mi padre no vía
con la pena delirante.
Ese anciano, con el ser
350
su nombre puro me ha dado:
hora lo ve deshonrado,
contempla su padecer.
Consulta con tu conciencia.
Pongo en tus manos mi suerte.
355
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Por qué no me da la muerte
de mi dolor la violencia!
BLOMBERG

(A BÁRBARA.)

¿Nada tienes que decirme
hora que quiero escucharte?
Si no puedes disculparte
360
¿perdón no puedes pedirme?
BÁRBARA BLOMBERG

(A BLOMBERG.)

¡Ah, señor, sólo un momento!

(A BLANCA.)

¿Pronuncias, Blanca, mi fallo?
¿Mujer, he de hablar o callo?
Termina ya mi tormento.
365
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Indecisa y avergonzada.)

¿Qué quieres que yo te diga?
Tu promesa al César fue:
él es dueño de tu fe;
conmigo nada te liga.
BÁRBARA BLOMBERG

(A BLANCA con amargo desprecio.)

No digas más: te comprendo;
370
y me causas... compasión.
BLOMBERG

(Con ansiedad.)

Termina mi confusión:
tales misterios no entiendo.
BÁRBARA BLOMBERG
Escuchadme, padre mío,
y creed a vuestra hija;
375
que vuestro pecho no aflija
mi aparente descarrío.
No puedo deciros más
lo veda el hado enemigo;
de ello el Cielo me es testigo
380
y algunos otros quizás.
BLOMBERG
¿Y así piensas engañarme?
¿Así ocultar tu delito?
BÁRBARA BLOMBERG
Que inocente estoy repito.
BLOMBERG
Eso es tu deber probarme.
385
BÁRBARA BLOMBERG
He dicho cuanto podía.
BLOMBERG
Huye ya de mi presencia.
BÁRBARA BLOMBERG
Abóname mi conciencia.
BLOMBERG
No más blasfemes, impía.
Corazón empedernido
390
implora, gime, suspira,
teme del Cielo la ira:
confiesa que has delinquido.
BÁRBARA BLOMBERG
Dios solo sabe lo cierto.
BLOMBERG
Culpable te has confesado.
395
BÁRBARA BLOMBERG
¿Quién, señor, os lo ha afirmado?
BLOMBERG
Tu mismo amante: Roberto.
Huye, otra vez te lo digo;
hoye, que nunca te vea,
o esta mano tal vez sea
400
la que ejecute el castigo.
BÁRBARA BLOMBERG
Heridme luego, señor:
será más suave venganza
que quitarme la esperanza
de volverme vuestro amor.
405
BLOMBERG
Para siempre lo has perdido.
BÁRBARA BLOMBERG
Tened compasión de mí.
BLOMBERG
¿No la tengo, infame, di,
cuando no te he maldecido?

(BÁRBARA aterrada. BLANCA llena de horror corre a BLOMBERG.)

BÁRBARA BLOMBERG
¡Ah!, padre mío.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(A BLOMBERG.)

No más.
410
Abrazadla, está inocente;
hora escuchadme indulgente...

(La vergüenza impide a BLANCA continuar.)

(A BÁRBARA.)

Tú, amiga, se lo dirás.
BÁRBARA BLOMBERG
Dios te premie, Blanca mía,
tu noble resolución.
415
DUQUESA DOÑA BLANCA
De un padre la maldición,
¿qué pecho no ablandaría?
BÁRBARA BLOMBERG

(A BLOMBERG.)

Y puedo justificarme.
BLOMBERG
¿Por qué tardas en hacerlo?
DUQUESA DOÑA BLANCA

(A BLOMBERG.)

Sí, todo vais a saberlo:
420
prometedme perdonarme.

Escena VIII

BLOMBERG. BÁRBARA. BLANCA. ROBERTO.

Las damas se retiran. ROBERTO entra precipitado y echa una mirada de desprecio a BÁRBARA. BLOMBERG espera con impaciencia a que ROBERTO hable. Breve pausa.

ROBERTO
Dejar conviene este sitio:
seguidme, Blomberg, al punto.
BLOMBERG
Roberto, voy a seguirte:
mas hora...
ROBERTO
Que es fuerza os juro.
425

(Bajo a BLOMBERG.)

Todo pende de un instante.
BLOMBERG
Un momento, sólo uno.
ROBERTO
Imposible.
BLOMBERG
En él se aclara
tal vez misterio profundo
que a entrambos nos interesa.
430
ROBERTO
¿Y he de arriesgar lo seguro
por un sueño o un engaño?
Un tiempo acaso se pudo:
ya es tarde para ilusiones.
Vámonos.
BLOMBERG
No lo rehúso.
435

(A las damas.)

Seguidnos.
ROBERTO
¿Blomberg, que hacéis?
BLOMBERG
Que han de seguirnos presumo.
ROBERTO
Os engañáis.
BLOMBERG
¡Cómo! ¡Solas!
ROBERTO
No tengáis temor ninguno,
saben ya vivir ausentes
440
sin que se amarguen sus gustos.
BLOMBERG
Yo a mi hija no abandono,
aunque tu cólera escuso.
ROBERTO
En vez de llamarla hija,
llamárala yo verdugo.
445
BLOMBERG
Es hija aunque esté culpada.
ROBERTO
De esa mujer no me curo;
mas el bien de nuestra causa
sacrificarte no es justo.
Conveniente a mis designios
450
que aquí permanezcan juzgo:
de que en breve te las vuelvo
puedes seguirme seguro.
BLOMBERG
Yo no alcanzo...
ROBERTO

(Impaciente.)

Ni yo puedo
contra lo que Dios dispuso,
455
que conforme a tus deseos
detenga el tiempo su curso.

(A las damas.)

Ya me conocéis, señores
y sabréis que no me burlo:
no abandonéis este sitio;
460
no reveléis a ninguno,
a quien visteis, como aquí
os trajeron. Yo os escucho.
Una palabra indiscreta
puede abrir vuestro sepulcro.
465

(A BLOMBERG.)

No me repliquéis: venid;
mi proceder aunque duro
es necesario. (A FEDERICO.) Conmigo.
Silencio encargarte escuso.

(Hace salir a BLOMBERG y FEDERICO. Aparte mirando a las damas.)

Un instante nada más
470
y los tengo a todos juntos.

(Vase.)

Escena IX

BÁRBARA. BLANCA.

Durante esta escena se advierte gran movimiento en los conjurados, que cruzan por delante de la puerta; y algunos, aprovechándose de que las damas les vuelven la espalda, se introducen y ocultan en la misma ermita. ROBERTO aparece una o dos veces dando órdenes. Antes de concluirse la escena cesa el movimiento, y hay gran silencio.

DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Bárbara!
BÁRBARA BLOMBERG
Blanca, ¿qué quieres?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Nos dejan aquí a morir:
¡ay desdichadas mujeres!
BÁRBARA BLOMBERG
Inútil es el gemir:
475
no amiga, te desesperes.
DUQUESA DOÑA BLANCA
En mal hora al monasterio
sin guardas no dirigimos.
¡Oh!, pesia tanto misterio,
por guardarlo nos perdimos.
480
Si él lo supiera el Imperio...
BÁRBARA BLOMBERG
Silencio. Ya te dijeron
que escuchándonos estaban.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Y qué decirnos quisieron
cuando callar nos mandaban
485
las gentes que aquí vinieron?
BÁRBARA BLOMBERG
Tal vez pronto se verá;
y yo tiemblo, Blanca...
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Qué?
BÁRBARA BLOMBERG
Decírtelo no sabrá
mi lengua: mas tiemblo a fe.
490
DUQUESA DOÑA BLANCA
¿Cuál nuestra suerte será?
BÁRBARA BLOMBERG
Blanca, en mi padre confío,
él vela por nuestra vida.
Por más que muestre desvío,
nunca hay hija aborrecida.
495
Si Roberto quiere impío...
DUQUESA DOÑA BLANCA
Pensarlo sólo me aterra.
Si la cólera se enciende
del que al mismo César guerra
hacer atrevido emprende:
500
¿quién nos liberta en la tierra?
BÁRBARA BLOMBERG
Dios puede más que los hombre.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Le tengo tan ofendido!
De mi temor no te asombre.
Si esto hubiera presumido
505
mi Carlos...
BÁRBARA BLOMBERG
¡Ah!, no le nombres.
Si nos escucha Roberto
y recuerda en él su agravio,
mi Blanca, tenlo por cierto,
antes que cierres el labio
510
tal vez a entrambas ha muerto.

(Ruido dentro como de un caballo.)

DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Qué rumor!
BÁRBARA BLOMBERG
Calla: escuchemos.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Mirando a la puerta.)

Un caballero... ¿no ves?

(Dentro.)

Dicen que aquí.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Dentro.)

Lo veremos.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Esa voz...
DUQUESA DOÑA BLANCA
La suya es.
515

(Se oye echar pie a tierra.)

BÁRBARA BLOMBERG
Ya el misterio horrible vemos.

Escena X

El EMPERADOR. El CONJURADO SEGUNDO (De aldeano.) BLANCA. BÁRBARA.

EMPERADOR D. CARLOS V

(Al CONJURADO en la puerta.)

¿De qué Santo es esta ermita,
podrás decirme, villano?
CONJURADO SEGUNDO
Señor, no sé.
EMPERADOR D. CARLOS V
Mal cristiano.
CONJURADO SEGUNDO
No soy de aquí.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Viendo a las damas.)

Quita, quita.
520
¿Pues cómo aquí, mis señoras,
tan sin gente, ni escuderos;
y yo por esos senderos
pierdo en buscaros las horas?
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Ah, señor!
EMPERADOR D. CARLOS V
Leve es la culpa,
525
aunque estuve inquiero a fe.

(Bajo a BLANCA.)

Mas viéndote, Blanca, sé
que sabrás hallar disculpa.

(Alto.)

Tal vez a hacer oración;
pero a qué santo no entiendo;
530
pues según lo que estoy viendo,
no hay aquí gran devoción.
BÁRBARA BLOMBERG
Hemos perdido el camino.
EMPERADOR D. CARLOS V
Eso he llegado a pensar;
y viniéndoos a buscar
535
yo propio he perdido el tino.
Deparome la fortuna
ese villano que os vio;
y él aquí me encaminó.
CONJURADO SEGUNDO

(Aparte.)

No tiene sospecha alguna.
540
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Bajo al EMPERADOR.)

¿Y así arriesgáis del imperio
la cabeza, mi señor?
EMPERADOR D. CARLOS V

(Lo mismo.)

Deponed todo temor:
hoy gente en el monasterio.

(Alto.)

Segura la tierra está,
545
aunque dicen que hay bandidos.
BÁRBARA BLOMBERG

(Misteriosamente.)

Los hay, y muy atrevidos.
EMPERADOR D. CARLOS V
La ley los castigará.
DUQUESA DOÑA BLANCA
¡Ah! ¡Vos no los conocéis!
BÁRBARA BLOMBERG

(Aparte a BLANCA.)

No olvides en donde estamos,
550
ni que escuchan cuanto hablamos.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Tembláis? ¿Y aquí me tenéis?
DUQUESA DOÑA BLANCA
Estáis solo.
EMPERADOR D. CARLOS V
Con mi espada.

(Bajo a BLANCA.)

Mas ya que esto no es bastante,
ya que el ver aquí a tu amante
555
no te tenga asegurada:
tranquilícete el saber
que, la caza pretextando,
por venirte acompañando
mis gentes hice traer.
560
Yo, perdiéndome de intento,
de todos me he separado,
mas en el monte han quedado
que está vecino al convento.
DUQUESA DOÑA BLANCA
Vámonos luego de aquí.
565
Estáis en riesgo evidente.
BÁRBARA BLOMBERG

(Aparte a BLANCA.)

¡Ah! ¿Qué dices, imprudente?
EMPERADOR D. CARLOS V
Duéleme veros así.
Vamos, pues, en hora buena.

(Al CONJURADO.)

Tú has de servirnos de guía.
570

(A BLANCA.)

Seguidme, señora mía,
de todo temor ajena.

(Al salir de la escena el EMPERADOR con las damas de la mano, aparece en la puerta ROBERTO con la espada desnuda, seguido por el resto de los conjurados; y el CONJURADO SEGUNDO arrojando su disfraz saca también su espada. Las damas retroceden aterradas. El EMPERADOR va tranquilamente a colocarse delante de ellas. Las escenas siguientes, hasta el fin de este acto, deben ejecutarse con suma rapidez.)

Escena XI

El EMPERADOR. BÁRBARA. BLANCA. ROBERTO y CONJURADOS.

BÁRBARA BLOMBERG
¡Roberto! ¡Cielos!
DUQUESA DOÑA BLANCA
Nuestra ruina es cierta.
ROBERTO
Señor de entrambos mundos, eres mío.
EMPERADOR D. CARLOS V
Esclavos: paso libre a vuestro dueño.
575
ROBERTO
No hay esclavos aquí.
EMPERADOR D. CARLOS V
Paso, bandidos.
ROBERTO
El Cielo de tus crímenes cansado
encomienda a mi diestra tu castigo.
EMPERADOR D. CARLOS V

(A las damas.)

Vamos de aquí: no más nos detengamos.
ROBERTO
Con vida no saldrás: yo te lo fío.
580

(Va a acometer al EMPERADOR.)

BÁRBARA BLOMBERG

(Deteniéndole.)

¿Qué vas a hacer, Roberto?
ROBERTO
¿Qué? Vengarme.
DUQUESA DOÑA BLANCA

(Poniéndose delante del EMPERADOR.)

En mí el puñal embotará sus filos.
BLOMBERG

(Dentro.)

Matadme o he de entrar, tenedlo cierto.
BÁRBARA BLOMBERG

(Aparte.)

Es la voz de mi padre: ya respiro.

(Suena una trompeta de caza.)

DUQUESA DOÑA BLANCA

(Al EMPERADOR.)

Los de la caza son.
EMPERADOR D. CARLOS V
Yo solo basto.
585

Escena XII

DICHOS. BLOMBERG abriéndose paso por medio de los conjurados, y poniéndose delante del EMPERADOR.

BLOMBERG

(A ROBERTO.)

Consuma, desdichado, tu delito
si tanta es tu locura: mas primero
de mi cansada vida corta el hilo.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Separándolo.)

Anciano generoso, basta, basta:
en Dios eterno, en mi valor confío.
590

(Vuelve a sonar la trompa más cerca.)

ROBERTO

(A los CONJURADOS.)

Es el perseguidor de nuestro culto.
CONJURADOS
¡Muera!
BLOMBERG

(Conteniéndolos.)

Matadme a mí.
CONJURADOS
Muera el impío.

(En el momento en que ROBERTO lucha con BLOMBERG, y a la cabeza de los conjurados va a caer sobre el EMPERADOR: QUIJADA seguido por los caballeros se precipita sobre ellos, obligándolos a retroceder llenos de terror. ROBERTO solo permanece imposible.)

Escena XIII

El EMPERADOR. BÁRBARA. BLANCA. ROBERTO. BLOMBERG. QUIJADA. CABALLEROS. CONJURADOS.

D. LUIS QUIJADA
Le encontramos, caballeros.
Bandidos, rendid las armas.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Envainando.)

Son gentes de estos contornos
595
que vienen aquí de caza;
sin duda ninguno de ellos
me ha visto nunca la cara.
Tomáronme por bandido,
que diz que abunda la casta.
600

(A los CONJURADOS.)

Idos, amigos, con Dios,
Abridles paso, Quijada.

(A los CONJURADOS.)

Y otra vez tened más cuenta
no os cueste cara la chanza.

(Los CONJURADOS salen.)

(Señalando a ROBERTO.)

A ese sólo desarmadle.
605

(Desarman y prenden a ROBERTO.)

(BÁRBARA va a hablar.)

Bárbara; ni una palabra.

(Tendiendo la mano a BLOMBERG.)

Anciano, somos amigos.

(A las damas.)

Seguid, señoras, mi marcha.

(Sale de la escena.)

FIN DEL ACTO TERCERO

Acto cuarto

Salón regio. Puerta en el foro. Otra de la cámara del EMPERADOR. Mesa con recado de escribir. Sillón.

Escena I

BLOMBERG. QUIJADA.

D. LUIS QUIJADA
¡Cómo! ¿Sois vos? Aun viéndolo lo dudo.
¿Así del César los decretos burla
con ciega obstinación vuestra osadía?
BLOMBERG
Antes que prosigáis, una pregunta:
¿tenéis hijos?
D. LUIS QUIJADA
Ninguno por desdicha.
5
BLOMBERG
No puede entonces encontrar excusa
a vuestros ojos la conducta mía;
pero el César es padre por ventura
y él me comprenderá: vos imposible;
no alcanza quien no es padre tanta angustia.
10
D. LUIS QUIJADA
Blomberg, lo que yo alcanzo fácilmente
es, que del César la clemencia es mucha:
mas se puede acabar, que el hombre, a veces,
hasta del Cielo la clemencia apura.
Cumplir vuestro destino; la Alemania
15
para siempre dejar conviene en suma.
BLOMBERG
¡Abandonar la patria... y para siempre!
¿Qué suerte he de temer aquí más cruda?
D. LUIS QUIJADA
Una muerte afrentosa.
BLOMBERG
No lo ignoro.
D. LUIS QUIJADA
Si para mí las canas os escudan;
20
sí, a mi deber faltando, a que os entregue
al tribunal, mi pecho se rehúsa:
los sabéis: para vos en Ratisbona
no hay seguro lugar ni hora ninguna.
BLOMBERG
Mi destino fatal, mi suerte horrible
25
los veo tal cual son: no se me ocultan:
sobre estas canas míseras contemplo
la sangrienta cuchilla ya desnuda;
y la infamia, Quijada, también miro,
con negra mano señalar mi tumba.
30
D. LUIS QUIJADA
Pues bien, anciano, ¿aquí que te detiene?
BLOMBERG
Un lazo aquí mi corazón anuda;
un lazo indestructible: yo soy padre.
D. LUIS QUIJADA
Lo sé, Blomberg; tu hija está segura.
BLOMBERG
No: me es testigo el Cielo que no quise
35
al César, buen Quijada, hacer injuria.
Mas quiero verle, suplicarle quiere
que devuelva mi hija a mi ternura.
A los remotos climas donde parto,
yo sé que ella seguirme no rehúsa:
40
si la tengo conmigo, los vaivenes
podré olvidar de mi fatal fortuna;
y tranquilo esperar que de mis días
el plazo, breve ya, sus horas cumpla.
D. LUIS QUIJADA
Si ver al César conseguís, aun dudo
45
que alcancéis esa gracia.
BLOMBERG
¿Y qué, no es justa?
D. LUIS QUIJADA
No sé, Blomberg; ni presagiar conviene
lo que tal vez el mismo César duda.
Resuelto estáis a verle: aquí esperadle,
la inmunidad del sitio os asegura;
50
él solo es dueño aquí de vuestra vida.
Si en mí en dejaros esperar hay culpa,
no quiero examinar: duéleme el veros:
más que mi riesgo puede vuestra angustia.
BLOMBERG
¡Cuánta bondad!
D. LUIS QUIJADA
Soy noble y castellano.
55
El herético error que se os imputa
detesto; y con mi lanza y con mi espada
perseguiré a los vuestros en la lucha:
mas no de un infelice a mí me cumple
aumentar implacable la amargura.
60
BLOMBERG
Todos a un Dios servimos, al ungido...
D. LUIS QUIJADA
¡Hijo de Belial! ¿Por qué pronuncias
un nombre que blasfemas? Basta, basta:
teme que el celo por la fe que injurias,
haciendo que me olvide de tus canas
65
me haga acordar tan solo de tus culpas.

Escena II

DICHOS y un PORTERO del palacio con un pliego.

PORTERO
Señor de Villagarcía,
este pliego trajo un posta.

(Dándoselo.)

D. LUIS QUIJADA

(Mirando el sobre.)

Al César va dirigido.

(Al PORTERO.)

Está bien.
PORTERO
Dice que importa
70
la brevedad.
D. LUIS QUIJADA
Bueno está.

Escena III

DICHOS, menos el PORTERO.

D. LUIS QUIJADA
Su majestad sabrá ahora,
Blomberg, que aquí le esperáis;
y por si el verle se os logra,
quiero daros un consejo
75
que no esté quizá de sobra.
Es el César muy cristiano,
poned freno en vuestra boca:
olvidad que sois hereje
siquiera por una hora;
80
y andad con él muy humilde,
que es como Dios, que se goza
en perdonar al que ruega;
y al soberbio le abandona.

(Se dirige a la cámara del EMPERADOR: éste sale de ella.)

Escena IV

El EMPERADOR. BLOMBERG. QUIJADA.

EMPERADOR D. CARLOS V

(A QUIJADA.)

Tanto tardáis en venir
85
que es fuerza que os busque yo.
D. LUIS QUIJADA

(Saludando.)

Este pliego que llegó.

(Dáselo.)

(Aparte.)

Yo no sé como decir...
EMPERADOR D. CARLOS V

(Sin abrir el pliego.)

¿Con quién estabais hablando?
D. LUIS QUIJADA
Este anciano me rogaba...
90
EMPERADOR D. CARLOS V

(Reparando el BLOMBERG.)

¿Él era quien os hablaba?
Lo dudo y lo estoy mirando.
BLOMBERG

(Arrodillándose.)

Vuestra majestad perdone,
señor, a mi loco arrojo.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Volviéndole la espalda.)

Bien poco teméis mi enojo:
95
pues temblad que me abandone...
BLOMBERG
¡Ah!, no señor, no haréis tal,
que aunque no en lo poderoso,
tampoco en lo generoso
reconocéis vos igual.
100
Os vengo a buscar a vos,
aunque sé que os ofendí,
confiado vengo, sí,
como pudiera ante Dios.
EMPERADOR D. CARLOS V
Dios es justo.
BLOMBERG
Y es clemente.
105
EMPERADOR D. CARLOS V
¿En fin, aquí qué buscáis?
BLOMBERG
Os suplico que me oigáis
un instante solamente.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Y qué podréis vos decirme
que a disculparos alcance,
110
de venir a todo trance
tan osado a perseguirme?
Pretendéis, Blomberg, que os crea:
imploráis mi compasión:
¡y en prueba de sumisión
115
os venís donde yo os vea!
¿Olvidáis que desterrado
os mandé salir de aquí?
¡Así me pagáis, así,
el haberos perdonado!
120
BLOMBERG
Dueño, señor, de mi suerte
os hizo el Cielo en verdad:
escuchadme por piedad,
y después dadme la muerte.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Sentándose.)

Y bien decid: pero breve,
125
y hablad por la vez postrera.
BLOMBERG
¡Ah! Que la tumba siquiera
ese consuelo me lleve.
EMPERADOR D. CARLOS V
Decid, pues, que ya os escucho.
BLOMBERG

(Señalando a QUIJADA.)

A vos, señor, solamente...
130
EMPERADOR D. CARLOS V

(A QUIJADA.)

Dejadnos.

(A BLOMBERG.)

Di brevemente.

(A QUIJADA.)

No os tardéis, Quijada, mucho.

Escena V

El EMPERADOR. BLOMBERG.

BLOMBERG

(Breve pausa. Haciendo un esfuerzo.)

No hay para el noble, señor,
honrado, bueno, y leal,
una herida más fatal
135
que la que toca al honor:
lo confieso con dolor,
pero sin honra me veo:
de recobrarla el deseo
aquí me mueve a venir;
140
si no la alcanzo, morir
a vuestras plantas preveo.
Soy noble, bien lo sabéis:
soldado fui cuando mozo,
bajo el casco nació el bozo
145
donde aquestas canas veis,
no creo lo que creéis;
si es un error mi creencia,
engañome la conciencia:
por ella proscrito estoy,
150
y fuera cenizas hoy,
a no ser vuestra clemencia.
A la voluntad de Dios
resignado me someto;
y si mi honor os prometo
155
no oyerais mis quejas vos.

(El EMPERADOR hace un gesto de impaciencia.)

Voy a acabar: a los dos
la brevedad nos conviene;
y más, señor, al que tiene
que tocar su propia herida,
160
al que de vos muerte o vida
a recibir se previene.
Mujer tuve, honrada y bella,
el señor se la llevó;
y una hija me dejó
165
nacida en menguada estrella.
EMPERADOR D. CARLOS V
No tienes que hablarme de ella
que la conozco muy bien.
BLOMBERG
Dejela honrada también,
cuando el destino enemigo
170
a partirme...
EMPERADOR D. CARLOS V
Basta, digo:
la lengua osada detén.
BLOMBERG
Imponiéndome silencio,
confirmáis mi desventura;
todavía os reverencio.
175
A no tocar me sentencio
lo que vos queréis callar,
vuestro agravio a perdonar...
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Perdón a mí!
BLOMBERG
Sí señor;
porque hay un Dios vengador
180
a quien cuenta habéis de dar;
y estas canas a sus ojos
valen por vuestra corona;
y la espada que os abona
no os libra de sus enojos.
185
Estos caducos despojos
librad del pesado yugo,
entregadlos al verdugo...
EMPERADOR D. CARLOS V
Vos acabar pretendéis
con la paciencia que veis
190
que al Cielo darme le plugo.
Concluyamos de una vez:
¿qué solicitas, anciano?
Depón el lenguaje vano:
olvida ya tu altivez.
195
Si luchas, no es tuyo el prez;
podrás alcanzar rogando:
de seguir amenazando,
tal vez mi saña despierte,
y me acuerde que soy fuerte
200
y que me están provocando.
BLOMBERG
Un padre os pide su hija.
EMPERADOR D. CARLOS V
Marcha a cumplir tu destierro:
obedecer, o un encierro.
BLOMBERG
¿Dejaisme, señor, que elija?
205
EMPERADOR D. CARLOS V

(Aparte conmovido.)

¡Que así su dolor me aflija!
BLOMBERG
Haced de mí vuestro gusto:
dándome muerte sois justo,
y desterrándome así,
conserváis un hombre en mí
210
que os ha de acusar de injusto.
Mas no, no seréis tan duro:
no así a un padre afligiréis,
que también hijos tenéis,
y los amáis, es seguro.
215
Devolvédmela: yo os juro
que, olvidando lo pasado,
no seréis de nadie amado,
como de mí, gran señor.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Enternecido.)

Moderad ese dolor
220
que me tiene traspasado.
A serme, Blomberg, posible
no os marcharais descontento;
pero, decíroslo siento,
daros gusto es imposible.
225
BLOMBERG
Palabra, señor, terrible.
EMPERADOR D. CARLOS V
Pero cierta, pobre anciano.
Creedlo: no está en mi mano
volveros esa mujer.
BLOMBERG
¡No alcanza vuestro poder
230
y sois dueño y soberano...!
EMPERADOR D. CARLOS V
Vos, Blomberg, sois protestante:
por dicha, Bárbara, no:
para no dárosla yo,
aquesta es razón bastante.
235

(BLOMBERG va a hablar, el EMPERADOR se lo impide.)

Oídme aún, un instante
que la ermita no olvidé
y he de premiaros, a fe,
lo que en aquella ocasión
hicisteis, que en conclusión,
240
muy grande servicio fue.
Bárbara está en un convento
de todo insulto al abrigo:
a Dios pongo por testigo
que yo sacarla no intento.
245
Sé que os han dicho, y lo siento...
más vale no repetirlo.
A nadie habéis de decirlo,
vuestra hija está inocente;
tal vez podréis brevemente
250
de su misma boca oírlo.

(Vase el EMPERADOR a su cámara. BLOMBERG abismado en sus pensamientos.)

Escena VI

BLOMBERG. Después QUIJADA.

BLOMBERG
¿Qué extraño misterio encierra
cuanto acaba de decirme?
¿Si los celos de Roberto
(¡infeliz!, en hierros gime),
255
le engañaron?... Si tal vez...
¿Mis conjeturas qué sirven?
Mi hija, pues que de verla
la esperanza me permiten,
puede sola de este arcano
260
el misterio descubrirme.

(Sale.)

D. LUIS QUIJADA
¿Y bien? ¿Hablasteis al César?
¿Su majestad qué decide?
BLOMBERG
Aquí esperar me mandó
lo que resolver se digne.
265
D. LUIS QUIJADA
Muy pocas veces es vano
con el César ruego humilde:
esperad con confianza,
que si enojado es terrible
es blando como la cera
270
al llanto del infelice.
Algunas veces de más
y desengaños recibe:
mas los olvida muy presto
y su exceso no corrige.
275
BLOMBERG
No es esta la vez primera
que a mí su bondad insigne
en la tormenta que corro
de amparo y puerto me sirve;
y ya que de otra manera
280
pagarla no me es posible,
mi gratitud, os lo juro,
durará mientras respire.
D. LUIS QUIJADA
Así cumple el hombre honrado
que beneficios recibe.
285
BLOMBERG
Vos al César buscaréis,
será bien que me retire.
D. LUIS QUIJADA
Mirad que solo en palacio
seguro un proscrito vive.
BLOMBERG
No temáis, señor Quijada,
290
que el proscrito se deslice.
D. LUIS QUIJADA
No os ofendáis: en pro vuestra
mi consejo se repite.
BLOMBERG
Os digo que lo agradezco;
y no hay miedo que lo olvide.
295

Escena VII

D. LUIS QUIJADA
Orgullosa es esta gente
que al falso Lutero sirve:
al yugo de mala gana
el erguido cuello rinde.
El César con su clemencia
300
los alienta y los engríe:
si hiciera lo que en España,
anduvieran más humildes;
a fe, que del tribunal
del santo oficio no ríen.
305

Escena VIII

El EMPERADOR con un pliego abierto en la mano. QUIJADA.

EMPERADOR D. CARLOS V
Haced que el mejor caballo
de los míos os ensillen;
y partid a rienda suelta
al monasterio en que viven
Blanca y Bárbara. ¿Entendéis?
310
Cercana una choza humilde
hallaréis de unos pastores:
les daréis dos mil florines;
y recogeréis un niño
que es fuerza que se bautice
315
con secreto.
D. LUIS QUIJADA
¿Y con cual nombre?
EMPERADOR D. CARLOS V
El de Juan. Cuenta que os dije
que ha de ser con gran secreto.
D. LUIS QUIJADA
¿Y queréis que se apellide...?
EMPERADOR D. CARLOS V
Podéis ponerle...Quijada:
320
que aunque es apellido insigne,
tal vez un día le trueque
por otro que más estime.
D. LUIS QUIJADA
¿Y dónde mandáis, señor,
que a su alteza se retire?
325
EMPERADOR D. CARLOS V

(Sonriéndose.)

Los Quijadas, aunque nobles,
no sé si alteza reciben.

(QUIJADA saluda.)

Ese niño en un lugar
por cuenta vuestra se críe:
más tarde yo dispondré.
330
Partid ya.
D. LUIS QUIJADA
¿Don Juan dijisteis;
y por apellido el mío?
EMPERADOR D. CARLOS V
Así es.
D. LUIS QUIJADA

(Arrodíllase.)

Pues permitidme
que fiel os bese los pies
quien tanta merced recibe.
335
EMPERADOR D. CARLOS V

(Levantándole con cariño.)

¿A quién, sino a vos, queréis
que mi tesoro confíe?
D. LUIS QUIJADA
Mientras viviere Quijada,
él será quien le vigile.
EMPERADOR D. CARLOS V
Andad: no perdáis el tiempo,
340
que aún no es cristiano.
D. LUIS QUIJADA
Ya os sirve
mi obediencia.
EMPERADOR D. CARLOS V
A Dios, Quijada;
el Cielo propicio os guíe.

(El EMPERADOR se sienta. BÁRBARA aparece en la puerta al salir QUIJADA. Éste asombrado. Ella confusa.)

D. LUIS QUIJADA
¡Qué es lo que miran mis ojos!
Me parece un imposible.
345

(Vase.)

Escena IX

El EMPERADOR. BÁRBARA con manto.

BÁRBARA BLOMBERG

(Aparte.)

Ya estoy en su presencia: lo anhelaba;
y tiemblo ahora provocar su enojo.

(Va a ponerse de rodillas ante el EMPERADOR.)

Señor: a vuestras plantas...
EMPERADOR D. CARLOS V

(Sorprendido y con disgusto.)

¡Es posible!
¿Pues vos en Ratisbona, a qué...
BÁRBARA BLOMBERG
Conozco...
EMPERADOR D. CARLOS V
Mi sobrada indulgencia; y yo os prometo,
350
de hoy más, poner a mis bondades coto.
¡Venís sin duda con perjurio infame,
en un instante de arrebato loco
a destruir a Blanca; y mi secreto
a revelar y mi flaqueza a todos!
355
Os engañáis, señora: duro freno
sabré poner al temerario arrojo.
Aún os queda un instante: aprovechadlo:
volved al monasterio presto, o voto...
BÁRBARA BLOMBERG
¡Ah, no juréis, señor, sin escucharme!
360
Un sólo instante de piedad imploro...
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Piedad podéis pedir? ¿Por quien, señora?
Si es vuestro padre: bien, yo le perdono;
pero marchad y presto: sin que os vean;
que si os llegan a ver ya no respondo
365
de mi propio furor. Ya os habrán visto
tal vez cien cortesanos.
BÁRBARA BLOMBERG
Uno sólo.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Y dónde?
BÁRBARA BLOMBERG
Aquí.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Quién era?
BÁRBARA BLOMBERG
Fue Quijada.
EMPERADOR D. CARLOS V
¡Ah! Quien se fía en la mujer es loco.
BÁRBARA BLOMBERG
No lo creáis, señor: vuestro secreto
370
guardado está del pecho en lo más hondo.
A nadie, a nadie reveló mi labio
lo que juré callar: fiel a mi voto
ni al amante, señor, ni al padre anciano
otra disculpa he dado que mi lloro.
375
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Y qué importó callar si se publica
mi secreto con veros?
BÁRBARA BLOMBERG
Yo os respondo
que nadie más me vio...
EMPERADOR D. CARLOS V
Si os escuchara
probarais que son ciegos aquí todos.
Marchad, torno a decir, al monasterio:
380
no más os vuelva a ver ante mis ojos.
BÁRBARA BLOMBERG
Pluguiera a Dios que nunca me mirasen
en momento fatal a mi reposo.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Os olvidáis, señora...?
BÁRBARA BLOMBERG
No me olvido
que hablando estoy con quien ocupa un trono:
385
¿mas qué puede temer de vuestra saña
quien de sus males ha llegado al colmo?
Objeto soy del odio de mi padre,
y de su ilustre sangre soy desdoro:
un amante tenía, le adoraba...
390
Y le perdí también. ¿Qué miro en torno?
Orfandad y vergüenza en lo presente:
en lo futuro... un nombre ignominioso.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Reprimiéndose.)

Pésame del dolor en que os contemplo;
y en gracia del la cólera os perdono.
395
Mas ya, Bárbara, es tarde: a vuestros males
remedio en lo posible no conozco.
Perdón a vuestro padre he concedido;
cuanto alcance el poder y compre el oro
eso por vos haré; mas idos presto.
400
BÁRBARA BLOMBERG
Sin una gracia no.
EMPERADOR D. CARLOS V
Pedidla pronto.
Perder a Blanca sin provecho alguno
fruto amargo será de vuestro arrojo.
BÁRBARA BLOMBERG
Tuve un amante yo...
EMPERADOR D. CARLOS V
Me lo habéis dicho.
BÁRBARA BLOMBERG
Valiente, fiel, constante, generoso:
405
yo era, señor, el alma de su vida;
nadie jamás amó como nosotros.
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Qué tenéis que pedirme? Si vinieran...
BÁRBARA BLOMBERG
Los altos juicios de aquel Dios que adoro
quisieron, que cegando el desdichado
410
cediese de Lutero al torpe dolo;
y mi padre también. Desde aquel día
el llanto no se aparta de mis ojos.
EMPERADOR D. CARLOS V
¡También hereje! ¿Y vos...?
BÁRBARA BLOMBERG
¡Yo!, nunca, nunca;
que Dios me ha protegido en mi abandono.
415
EMPERADOR D. CARLOS V
Pero en fin, esa gracia. Brevemente.
BÁRBARA BLOMBERG
¿Aún no me comprendéis? Ciego, celoso
de vos mi amante, no en su furia insana
el claro brillo respetó del trono;
y osó atentar... inútil es que acabe:
420
sabéis quien es mi amante y no le nombro.
EMPERADOR D. CARLOS V
¡Roberto! ¿Ese bandido a quien dos veces
debió mi saña convertir en polvo?
BÁRBARA BLOMBERG
Sí señor; y su gracia...
EMPERADOR D. CARLOS V
Al que combate
mi poder como bueno, le perdono;
425
mas no al malvado que a mi vida atenta
con oculto puñal con torpe modo.
Olvidar a ese mísero os conviene:
no fuera un asesino, honrado esposo.
BÁRBARA BLOMBERG
Soy católica yo: no puede serlo.
430
Mas perdonad, señor...
EMPERADOR D. CARLOS V
Nunca a ese monstruo.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Morir en un suplicio!... Perdonadle:
viva, y que vaya a climas tan remotos
que no podáis temer...
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Qué estáis diciendo?
Apenas sé si temo al Dios que adoro.
435
Él me perdone: que no sé que digo.
Su vida piden la justicia, el trono:
un tribunal le juzga.
BÁRBARA BLOMBERG
Y le condena.
EMPERADOR D. CARLOS V
Dios al juzgarle mírele piadoso.
BÁRBARA BLOMBERG
No olvidaréis que soy una infelice,
440
que por vos ha perdido hasta el decoro;
que puedo hablar y callo; que inocente
sufro la pena que debieran otros.
Que a mi padre tal vez debéis la vida...
EMPERADOR D. CARLOS V
Mil veces ya me lo dijisteis todo.
445
BÁRBARA BLOMBERG
Y otras mil lo diré. Y el sin ventura
a quien airado apellidasteis monstruo,
por mí su crimen cometió, creyendo
que fui perjura a mis primeros votos.
Vos al abismo le lleváis... ¿qué digo?
450
Yo no os quiero injuriar. Sed generoso.
Por el tierno querer de vuestra madre...

(Arrodillándose.)

Mirad, a vuestras plantas ya me postro:
así del tierno infante que os dio el Cielo...
EMPERADOR D. CARLOS V

(Levantándola.)

Callad, señora.
BÁRBARA BLOMBERG
Por su vida imploro
455
una vida también, ¡por vuestro hijo!
EMPERADOR D. CARLOS V
Callad.
BÁRBARA BLOMBERG
¿La concedéis?
EMPERADOR D. CARLOS V
Sí, le perdono:
que por la vida del diera la mía.
Mas escuchad la condición que pongo:

(Breve pausa. Después resuelto.)

Entrad en esa cámara, señora,
460
en breve os buscaré, sabreislo todo.

(BÁRBARA entra en la cámara del EMPERADOR. Éste cierra y se dirige a la puerta del foro.)

Escena X

El EMPERADOR. Un PORTERO que no habla.

EMPERADOR D. CARLOS V
¡Ola! Pronto acudid.

(Sale el PORTERO.)

Venga ese anciano
que esperándome está: téngase pronto
el cabo de mi guarda con su gente
a recibir mis órdenes. Vos solo
465
vendréis a recibirlas, si llamare:
y nadie más. Que me entendéis supongo.
Marchad.

(Vase el PORTERO, el EMPERADOR se sienta y escribe.)

¡Por vida suya quién se niega!
Conceder lo que pide es ya forzoso.

(El EMPERADOR acaba de escribir y cierra el pliego.)

Escena XI

El EMPERADOR. BLOMBERG. El PORTERO.

EMPERADOR D. CARLOS V

(Dándole el pliego al PORTERO.)

Este dad al de mi guarda;
470
y cuenta con lo que os dije.

(Vase al PORTERO.)

(A BLOMBERG.)

¿Hora, Blomberg, qué os aflige?
¿Es mi promesa que tarda?
Sabed que nunca faltó
lo que una vez prometí.
475
BLOMBERG
De que no suceda así
ningún temor me asaltó.
EMPERADOR D. CARLOS V
Pláceme tal confianza,
que he de pagar con usura.
BLOMBERG
Daréis fin a mi amargura.
480
EMPERADOR D. CARLOS V
Voy a cumplir tu esperanza.
Soldado, si no me engaño,
dijiste que cuando mozo...
BLOMBERG
En recordarlo me gozo.
EMPERADOR D. CARLOS V
Entonces no temo daño.
485

(Saca la espada con su vaina del cinturón y presenta el puño a BLOMBERG.)

Jura en la cruz de esta espada...

(Retira la espada y la deja sobre la mesa.)

(Aparte.)

La cruz a un hereje es vano:
con que la toque su mano
la tengo por profanada.

(A BLOMBERG.)

Tu palabra has de empeñarme
490
a fe de noble y guerrero,
como honrado y caballero
de mi secreto guardarme.
BLOMBERG

(Con la mano sobre el corazón.)

Como bueno lo prometo.
EMPERADOR D. CARLOS V

(Alargando su mano.)

La mano.
BLOMBERG
Tomad, señor.
495
EMPERADOR D. CARLOS V
Depositaré en tu honor
la guarda de mi secreto.

(Suéltale la mano.)

Está Bárbara inocente:
culpada se confesó;
el porqué me lo sé yo,
500
ella y otra solamente.
Alta virtud la dirige:
esto baste revelar.
Lo que yo debo callar
fácilmente se colige.
505
BLOMBERG
Bien haya quien así labra
de los suyos la ventura.
Mas ¿qué prueba de que es pura?
EMPERADOR D. CARLOS V
Una y sobra: mi palabra.
BLOMBERG
Y yo me doy por contento
510
aunque es, señor, cosa extraña.
EMPERADOR D. CARLOS V
Veré si te desengaña
aquesta prueba entre ciento,

(Dándole el pliego que conserva abierto en la mano.)

que pues de mí te has fiado
no he de quedarme yo atrás.
515
BLOMBERG

(A un lado, mirando al pliego.)

No lo creyera jamás
a no verlo aquí estampado;
pues es su letra: no hay duda
es de Blanca este papel.

(Leyendo.)

«Tenéis un hijo

(Representa.)

¡La infiel!
520
¡Y con Bárbara se escuda!

(Leyendo.)

«Tenéis un hijo, señor:
nunca ha de ver a su madre:
recordad que sois su padre;
y que me cuesta el honor.»
525

(Representa.)

Sin firma... mas de su mano
escrito está: no hay dudar...

(Devolviendo el pliego al EMPERADOR y besándole la mano.)

Gran señor...
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Sabrás callar?
BLOMBERG
Lo prometo.
EMPERADOR D. CARLOS V
Espera, anciano.

(El EMPERADOR va a su cámara y saca a BÁRBARA de la mano.)

Escena XII

El EMPERADOR. BÁRBARA. BLOMBERG.

BÁRBARA BLOMBERG
¡Padre mío! ¡Qué ventura!
530
BLOMBERG

(Abrazándola.)

¡Hija del alma! ¡Hija mía!
EMPERADOR D. CARLOS V

(Aparte.)

Ya sus penas olvidaron.
BLOMBERG
Al autor de nuestra dicha,
ven, le daremos las gracias.

(BÁRBARA quiere arrodillarse.)

EMPERADOR D. CARLOS V

(Impidiéndoselo.)

Aún mis promesas cumplidas
535
no están, señora: más tarde...
BÁRBARA BLOMBERG

(Insistiendo.)

¡Ah, señor!
EMPERADOR D. CARLOS V
Ya estáis prolija.

(Rumor de pasos.)

(Aparte.)

Ya están aquí: no descanso
si este asunto no termina.

Escena XIII

El EMPERADOR. BÁRBARA. BLOMBERG. ROBERTO. (El último sin armas, pálido, y pudiendo apenas sostenerse, conducido por la guardia que se retira a una seña del EMPERADOR.)

ROBERTO

(Viendo a los tres separa la vista, y para sostenerse se apoya en el respaldo del sillón del EMPERADOR.)

¡Prostitución infame! ¡Incomprensible!
540
BLOMBERG
¡Él aquí, justo Dios!
BÁRBARA BLOMBERG
¡Cómo! ¡Roberto!
EMPERADOR D. CARLOS V
¿Sois vos, el campeón del regicidio?
¿Aquel que abriga el colosal intento
de trastornar con su pujante brazo
en solo un punto religión e imperio?
545
¿Sois vos? ¿Tan abatido? ¿Tan sin lengua?
¡Vive Dios que lo miro y no lo creo!
ROBERTO
¿Piensas tener la víctima segura...!
De otra manera lo ha ordenado el Cielo.
BÁRBARA BLOMBERG

(Intentando tomarle la mano que él retira.)

Te engañas: tu perdón me ha concedido.
550
ROBERTO

(Sin mirarla.)

Yo su perdón no he menester, ni quiero.
BLOMBERG

(Al EMPERADOR.)

No le escuchéis, señor, en su extravío.
EMPERADOR D. CARLOS V
Ya le conozco bien y le desprecio.
A perdonarle no por él me allano;
sino por vuestra hija.
ROBERTO

(A BLOMBERG.)

¿A tal extravío
555
llega, Blomberg tu infamia que eso escuchas?
BÁRBARA BLOMBERG

(A ROBERTO.)

Ten de mí compasión: guarda silencio.
EMPERADOR D. CARLOS V

(A BÁRBARA.)

Dejadle hablar que me hallará impasible.

(A ROBERTO.)

Escúchame: de Bárbara a los ruegos
concedí tu perdón. Morir debías
560
hoy a la vista aquí de todo un pueblo:
tu cabeza, del cuerpo separada,
sirviera, acaso, a algunos de escarmiento.
Pero quiero que vivas: ya estás libre;
y aquí puedes vivir, no te destierro,
565
que el que ha osado atentar contra mi vida
no ha de pensar, por Cristo, que le temo.
ROBERTO

(Desfallecido y con amargura.)

¡Ya no soy yo temible?
EMPERADOR D. CARLOS V
Como nunca
lo has sido para mí: tenlo por cierto.
Mas he de hacer: y no por ti: por ella,
570
que debo a su virtud un alto premio;
que es decirte que es Bárbara inocente,
y cuando yo lo digo, sobra, creo.

(ROBERTO, moribundo, se arroja en el sillón del EMPERADOR. BÁRBARA y BLOMBERG se le acercan. El EMPERADOR lo contempla con lástima.)

¡Ah! Si fuera verdad... fatal destino!
BÁRBARA BLOMBERG
¡Sí; que es verdad te juro, mi Roberto!
575
BLOMBERG

(A ROBERTO.)

Yo lo juro también; y soy su padre.
ROBERTO
Callad, callad, ¡se da mayor tormento!
EMPERADOR D. CARLOS V

(Conmovido y con dignidad.)

También lo juro yo. Propios y extraños
saben que más que rey, soy caballero.
ROBERTO

(Conmovido.)

Y yo también, que al cabo me has vencido
580
en nobleza y valor: te lo confieso;
y tengo a esta infeliz por inocente,
aunque el cómo en verdad no lo comprendo;
pero nací a penar, ¡tarde se ha roto
de mi funesta ceguedad el velo!
585
BÁRBARA BLOMBERG
¡Ah, nunca es tarde, nunca!
ROBERTO
¿Me perdonas?
¡Eso puede endulzar estos momentos
de mi horrible agonía!
¿Qué me dices?
ROBERTO

(Con desesperación.)

Corre en mis venas matador veneno.
BÁRBARA BLOMBERG
¡Piedad de mí!
BLOMBERG
¡Qué horror!
EMPERADOR D. CARLOS V
¡Un suicidio!
590
ROBERTO
Pendiente la cuchilla sobre el cuello
quise evitar el golpe...
EMPERADOR D. CARLOS V
A Dios implora:
tiembla el castigo que te espera eterno.
ROBERTO
Dame tu mano, Emperador. Venciste.

(El EMPERADOR se la da, él la estrecha.)

Siento morir, porque pagar no puedo
595
tu generoso proceder conmigo.
Adiós, Bárbara, adiós: ruégale al Cielo
que perdone mi crimen. Y tú, anciano,
tu bendición me da. ¡Gran Dios! ¡Fallezco!

(ROBERTO expira. Cuadro.)

EMPERADOR D. CARLOS V
¿Sin tu auxilio, Señor, qué son del hombre
600
el valor y el saber? Son humo y viento.

FIN