31
Texto editado en Lawrance 1979, que debe complementarse con Lawrance 1985.
32
Edición provisional; en el impreso de los Cinco libros de Séneca (Sevilla, Meinardo Ungut y Estanislao Polono, 1491), figura enfol. h4r.
33
Un ejemplar se habría conservado en la Capilla de la Visitación: «La genealogía de los Reyes despaña, que enderezo a los señores de su cavildo»
(Cantera Burgos 1952: 448, n.° 1). La obra había sido destinada originalmente a Juan II, a quien Cartagena llegó a enviar una particula prima, pero la muerte del rey obligó primero a una suspensión del proyecto y luego a una adaptación, plasmada en un texto más breve y en una nueva dedicatoria al Deán y el Cabildo de la catedral de Burgos, vid. Ruiz García (2000: 296-299).
34
«Como se puede observar, Alonso de Cartagena traza en pocas líneas y con habilidad el itinerario de la gestación de su texto, la naturaleza de su contenido, la configuración material del libro y el perfil del receptor ideal»
(Ruiz García 2000: 298).
35
Con algunas omisiones en la traducción castellana anónima, según el ms. BNE 8210 que edita Espinosa Fernández (1989, 111: 1099-1100): «Por tanto reduje a forma de Arbol la Genealogia de todos aquellos Reyes que en differentes tiempos y por diversos modos llevaron adelante la succesion desta Monarquia desde el rey Athanarico, primer origen de tan illustre descendencia, hasta el muy poderoso rey Don Enrrique el quarto, que oy tiene el cettro, cuio govierno encamine la divina Providencia a los augmentos de superiores medras. Y por que las imágenes vivas de las cosas se imprimen mas en la memoria que las palabras desnudas, hize pintar los Monarcas de España en la linea recta del Arbol y en los margenes del libro aquellas personas que por su sangre, valor y virtud merecen accompanar los lados de los Reyes y por que tomar notticia (aun que de passo) de los Principes estrangeros y de los tiempos concernientes con los nuestros en que dieron Leyes a las Repúblicas del Mundo, no solamente causa deleite si no también ayuda en parte para dar alcance a las verdades de nuestra historia, unas sepultadas en el olvido, otras embuebas en la confussion de escrittos discordes. Juzgue por conveniente hacer memoria de otros Principes, cuia grandeza de estado y Imperio empena a la posteridad en sus alavanzas»
.
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«Hec fraternitati vestre fratres carissimi, ut auditis, descripsi brevitati nimium deferens, ut compendiose arboris descriptionem decebat, produxique usque ad ultimam Februarii de anno millesimo quadringentesimo quinquagesimo sexto, que autem in futurum evenient, futuri scriptores depromant»
(Espinosa Fernández 1989, 11: 1017).