Véase supra, nota 1.
Véase Glendinning, «Goya in England», op. cit., p. 6, y «El asno cargado de reliquias en los Desastres de la guerra de Goya», Archivo Español de Arte (1962) p. 228.
Sic. El subrayado es mío.
Interesa destacar que el comentario de González Azaola al Capricho 59 (¡Y aun no se van!) procede indudablemente de un texto de la familia de BN, o de la de A. Enriqueta Harris (op. cit., p. 42, nota 10), que no conocía aún el comentario de la Biblioteca Nacional por estar en prensa el libro de Helman cuando se publicó el artículo sobre el anuncio del Semanario Patriótico, advierte que «González Azaola's description is very close to that of a manuscript comentary by Viñaza...»; en efecto, el parecido con A es mucho mayor:
González Azaola - «[...] una multitud de viciosos están ya viendo caer sobre ellos, de resultas de sus excesos, la loza [sic] fría de la muerte; ¡y con todo nadie se corrige!».
A - «Encenagados los mortales en los vicios, están viendo caer la losa de la muerte y ni aun se enmiendan».
De manera que 1811 es también la fecha más tardía que se puede proponer para la redacción de los primeros ejemplares del texto A.
Caprichos 5 y 63.
Capricho 53.
Se escribe primero que Goya se apartó enteramente de la naturaleza en vez de imitarla, y al final se alaba implícitamente al «buen artífice» por haberse mostrado feliz imitador de la naturaleza, según la estética neoclásica.
Biblioteca de Autores Españoles 2, p. 611.
«Les légendes des Caprices ou le texte comme miroir», en Goya, regards et lectures, Aix en Provence, 1982, p. 36 y ss.
«Ordre social et subversion de l'ordre dans les Caprices de Goya», Imprévue (1981-1982) 117 y ss.