1
Cf. la súplica de Eva al P. Benítez: «Padre, aquí debe haber un Dios que anda equivocado, yo necesito quedarme de este lado. ¡Y créame que no es por mí! Y si no, al menos que Dios quiera darme cien días, padre, cien días»
, con esta ansiedad de Guevara: «Cómo decirle al doctor Sadak que sólo necesito un cuerpo para un año o año y medio. ¿Lo suficiente para encender el horno decisivo, el último Vietnam?»
(p. 131).
2
Quadros (1989: 15), traducimos de forma libre y sintetizada.
3
En: Cahiers, Paris, Gallimard, Bibliothèque de La Pléiade, 1974, II, p. 319.