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1

5-19. En la jornada III se le llama «Saquiel». (N. del E.)1.1

 

1.1

[El aparato crítico del original aparece en Comedias y entremeses, tomo II, edición de R. Schevill y A. Bonilla, Madrid, Imprenta de Bernardo Rodríguez, 1917, páginas 335 a 357 (N. del E.)]

 

2

5-23. La daga solía tener de longitud dos pies castellanos; pero las había, según Venegas, «del tamaño de las espadas y con grandes guarniciones». (Compárese E. de Leguina, Glosario de voces de Armería; Madrid, 1912; pág. 300.) Covarrubias define la daga: «Arma corta, y assi se puede traer secreta, por lo qual es vedada trayendola sola.» La expresión «daga de ganchos», que no consta en los vocabularios técnicos, debe de referirse a los hierros agudos y retorcidos que tales dagas llevaban en las guarniciones. El Sr. Leguina, Barón de la Vega de Hoz, nos ha comunicado amablemente la siguiente nota de sus adiciones manuscritas al citado Glosario: «Daga de ganchos.- La de hoja recia, que tenía los gavilanes en forma de S, y de desmesuradas proporciones. Arma propia de rufianes y gentes maleantes. Siglo XVII.» Lope de Vega, en El maestro de danzar (III, 19), escribe:

    «Que traia el ladroncillo
una dagaza de ganchos,
con unos filos más anchos
que una espada del perrillo


(N. del E.)

 

3

6-8. Sobre llombre, por sobre el hombre. La forma ell del artículo es aquí propia de la gente del hampa. Tres versos más adelante, dice Ganchoso al lombre, por al hombre. El Maestro Correas, en su Arte grande de la lengua castellana (1626; edición del Conde de la Viñaza; Madrid, 1903; pág. 29), escribe: «Pareze tener algun parentesco la l con la ll; porque algunos truecan el sonido, diziendo lueve, lover, caleja, por llueve, llover, calleja; i lleldo por leudo.» Nótese que, en documentos antiguos, cuando empieza por vocal la palabra que sigue al artículo, éste se escribe a veces ell (ell hombre). Vide Hanssen, Gramática histórica, § 182. Fray Francisco Robles (Copia accentum; Compluti, 1533; ad finem) advierte igualmente: «Escribimos algunas veces l sencilla, y pronunciámosla doblada; como por decir la alma, la aguja, decimos ell alma, ell aguja...» (N. del E.)

 

4

6-14. El texto: «hofes». (N. del E.)

 

5

6-16. «Quinao -escribe Covarrubias- es la vitoria literaria, quando vno a otro le ha concluido, sin que le sepa responder.» Más adelante (26-26) se menciona otra vez la palabra. (N. del E.)

 

6

6-19. Este verso se encuentra dos veces en el texto. (N. del E.)6.1

 

6.1

[añadido de la fe de erratas del original (N. del E.)]

 

7

6-23. «En las cofradías sevillanas había cofrades de luz y de sangre, que asistían en las procesiones, los unos con cirios encendidos, con luces, los otros desnudos de cintura arriba y con el rostro cubierto, disciplinándose y haciéndose saltar la sangre de la espalda; así Lugo pretendía ser cofrade de sangre de la hampa, o, lo que es lo mismo, bravo, valiente.» (J. Hazañas y la Rúa, Los rufianes de Cervantes; Sevilla, 1906; página 190.) Lo mismo acontecía en cofradías no sevillanas, como las de Madrid, descritas por el viajero francés Barthélemy Joly (1603-1604). Decíase en germanía «deciplinante de luz», según Juan Hidalgo, «el que sacan a la vergüenza». Véase también a Amezúa (edición del Casamiento engañoso y el Coloquio de los perros; Madrid, 1912), que trae (pág. 457) una nota sobre «luz» y «sangre». Consúltese asimismo el raro librito de D. Félix González de León: Historia crítica y descriptiva de las cofradías de penitencia, sangre y luz, fundadas en la ciudad de Sevilla (Sevilla, 1852). Según Fernández de Oviedo, en sus Quinquagenas (I, pág. 100), la devoción de los disciplinantes fue introducida en España por los genoveses.7.1 (N. del E.)

 

7.1

[«Consúltese asimismo... genoveses.» añadido de la fe de erratas del original (N. del E.)]

 

8

6-29. Logue luenga es frase inexplicada hasta el presente. Logar, en castellano antiguo, es alquilar; y luenga, en lengua de germanía, significa principal (vide el Vocabulario de Juan Hidalgo, edición de Madrid, 1779, pág. 181). Pero logar debe de tener alguna acepción, en el lenguaje de germanía, que desconocemos, y de la cual depende el sentido de la frase, que parece ser el de «respete al principal» o «guarde consideración a los mayores». En el entremés de La elección de los alcaldes de Daganzo, emplea Cervantes luenga en el sentido de lengua. Si luenga equivale a lengua, logar luenga puede también significar «gobernar» o «refrenar la lengua». (N. del E.)

 

9

6-31. Entrevar es entender, flor equivale a engaño, y rumbo a peligro, en lengua de germanía. Entreva consta en Rinconete y Cortadillo. (N. del E.)

 

10

7-1. Expresión análoga a la de «No nacimos en las malvas», usada también por Cervantes, y que significa, según Correas, «no haber nacido en bajeza», «ser persona honrada». También puede significar: «¿Somos negros, somos esclavos?» En El Burlador de Sevilla, de Tirso (III, 20), Catalinón llama «mesa de Guinea» a aquella sobre la cual cenan, por lo negra y enlutada que está. Véase la nota de Amezúa en su edición de El casamiento engañoso y El coloquio de los perros, pág. 510.10.1 (N. del E.)

 

10.1

[«Véase la nota... 510.» añadido de la fe de erratas del original (N. del E.)]